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Miles de personas se han reunido este sábado al mediodía en la puerta del Ayuntamiento de Belfast, la capital de Irlanda del Norte, para mostrar su rechazo a los altercados racistas que han teñido de rojo y negro las últimas noches como reacción a un ataque con cuchillo la noche del lunes por parte de un refugiado sudanés contra un hombre británico. El ataque se produjo la noche del lunes y rápidamente se empezaron a esparcir por las redes sociales vídeos del incidente, principalmente en cuentas con mucho eco en la extrema derecha británica. A pesar de la condena unánime de los hechos por parte de los líderes políticos del espectro político y sus llamamientos a la calma ante las reacciones que se iban multiplicando en las redes, las convocatorias de concentraciones de rechazo al ataque derivaron en graves altercados.

Los manifestantes, con las caras tapadas, quemaron contenedores de basura, coches e, incluso, viviendas por, supuestamente, pertenecer a inmigrantes o solicitantes de asilo, durante las noches del martes, miércoles y jueves. Este viernes, la convocatoria transcurrió sin más altercados. Ante esto, miles de personas se han manifestado para rechazar los altercados que describen como racistas y poner de manifiesto una reivindicación de la diversidad de la comunidad que habita en Belfast.

El grupo Unidos Contra el Racismo ha convocado para este mediodía una concentración ante el edificio del Ayuntamiento de Belfast con el lema "Juntos contra el odio" a la que han asistido unas 5.000 personas. Entre la multitud, ciudadanos llevaban pancartas donde se podía leer "Refugiados, bienvenidos", "Los altercados no hablan por Belfast", "Contraataquemos el racismo", "El racismo divide, Belfast une" o "Protejamos a la gente, no el prejuicio".

Manifestación antirracista en Belfast. Foto: Peter Morrison / PA Wire / dpa

La alcaldesa de la ciudad, Róis-Máire Donnelly, ha hablado ante la multitud, que ha descrito como "el Belfast que represento", en un discurso en el que ha añadido que "la diversidad enriquece nuestra ciudad y no me dejaré intimidar por defender esto". Por su parte, Ivanka Antova, una de las portavoces, ha dicho que "esta semana hemos sido testigos de algo que no olvidaremos. Las escenas de familias y niños pequeños huyendo aterrados de sus casas. Nunca olvidaremos cómo la gente rica y poderosa usó sus posiciones en línea", ha indicado en clara referencia a las publicaciones de Elon Musk, que es ya el primer billonario de la historia, posicionándose a favor de las burlas y las manifestaciones contra los refugiados y los inmigrantes.

Ataques contra inmigrantes y sus casas

Durante estas noches, grupos organizados por redes sociales, mayoritariamente de jóvenes con la cara tapada, han protestado contra el primer ataque con cuchillo con ataques contra propiedades que afirmaban eran de las comunidades migrantes, pero también a autobuses públicos, contenedores de basura y negocios. Los residentes de las viviendas atacadas y de las zonas con concentraciones antiinmigrantes más violentas se vieron forzados a abandonar sus casas ante las protestas. Hasta la noche del miércoles, 27 personas se habrían quedado sin casa a consecuencia de los disturbios, con centenares de actuaciones policiales y de bomberos para apagar incendios y rescatar personas, entre ellas un bebé de dos meses.

Respuesta policial a los disturbios en el norte de Belfast. Foto: EFE/Aadam Vaughan
Una casa quemada como resultado de los disturbios en Antrim Road, Belfast. Foto: EFE/EPA/Adam Vaughan

Listas de viviendas con direcciones y números postales circularon en chats en línea y por las redes sociales, como por ejemplo de Casas de Ocupación Múltiple de la capital norirlandesa que podían estar ocupadas por personas migrantes. Activistas y grupos comunitarios denunciaron la circulación de las listas al Ayuntamiento, mientras que las publicaciones en las redes sociales decían que las propiedades asociadas a inmigrantes eran "juego limpio" de cara a las protestas. Algunas de las zonas listadas fueron la víctima de disturbios con hombres enmascarados incendiando casas.

La manifestación también ha dado su apoyo a la persona atacada el lunes por la noche, Stephen Ogilvie, cuya situación evoluciona favorablemente en el hospital, según ha informado la familia, así como a los centenares de voluntarios que han ayudado estos días a evacuar personas, proveer comida y asegurar las comunidades más atemorizadas. Varios oradores han criticado a la policía y a las instituciones políticas de Irlanda del Norte, afirmando que la coordinación de la respuesta a la violencia y la intimidación se había dejado en manos de las mujeres refugiadas y los grupos locales. Hasta ahora, la policía ha hecho 23 detenciones, 17 personas han sido procesadas, cinco han sido puestas en libertad bajo fianza y una persona ha sido denunciada a la fiscalía por las protestas.