"Soy optimista por naturaleza". Así ha contestado la consellera de Acción Exterior y Unión Europea, Meritxell Serret, al ser preguntada por la oficialidad del catalán en la Unión Europea. En un desayuno organizado por el CIDOB, el think tank de relaciones internacionales con sede en Barcelona, Serret ha destacado que después de que se haya puesto la propuesta de la oficialidad del catalán sobre la mesa de la UE, ha querido agradecer el "trabajo hecho" por el Gobierno y ha insistido en que desde la Generalitat "hemos hecho un máximo despliegue".
En este sentido, ha constatado que "no hay ningún veto explícito" de ningún Estado que lo esté queriendo detener. Así, destaca que buscan conseguir la unanimidad de los Estados miembros y "se tienen que poder seguir los pasos para conseguir la oficialidad". Además, ha revelado que se están haciendo informes sobre las dudas que puedan haber en el ámbito económico o jurídico con el fin de hacerlo efectivo.
Insiste en que los antecedentes son buenos, ya que hace un tiempo se generaron acuerdos administrativos con las instituciones europeas que ahora podrían reforzar esta propuesta. Una vez más, ha subrayado que "somos optimistas, somos cautos y seguimos trabajando para acabar de desvanecer dudas y conseguir una plena confianza y unanimidad sin poner fecha límite, pero sin que se pueda dilatar en el tiempo".
Finlandia, reticente
Las declaraciones de Serret, chocan un poco con las noticias que llegaban de Finlandia el pasado mes de septiembre. Fue entonces que el gobierno del país expresó su reticencia a la incorporación del catalán, el gallego y el vasco como idiomas oficiales de la Unión Europea (UE), ya que consideraban que implicaría cargas financieras y administrativas y, alegaban, hay otras formas "más sencillas" de promover cuestiones relativas a lenguas minorizadas.
El Ejecutivo finlandés, que incluye al ultraderechista Partido de los Finlandeses, aseguraba que aboga por fomentar la diversidad cultural y lingüística dentro de la Unión. Ahora bien, cuestionó entonces que la propuesta de España —instada por el independentismo catalán, que lo ha puesto como condición para dar su apoyo a una investidura de Pedro Sánchez— sea la mejor manera, tal como puede extraerse de un comunicado difundido por el mismo Ejecutivo.
Junts exige una fecha
Paralelamente, a finales de octubre, el Consejo de Asuntos Generales de la Unión Europea abordó la carpeta de la oficialidad de la lengua catalana en la UE, pero una vez más, no se hizo ninguna votación. Aunque la petición sigue sin aprobarse, España insiste en que la cuestión no está aparcada y que no hay vetos por parte de ningún estado miembro de la UE. La oficialidad del catalán en el marco comunitario europeo es uno de los acuerdos que el PSOE y Junts rubricaron para que estos últimos dieran apoyo a la candidatura de Francina Armengol a la presidencia del Congreso, y hoy por hoy, continúa atascado. Por eso, la formación reaccionó a este nuevo aplazamiento a través de un comunicado en el cual, a pesar de constatar avances, exigen a Pedro Sánchez una fecha para la aprobación definitiva de la cuestión: "Hay que intensificar los esfuerzos diplomáticos y el Gobierno tiene que ser consciente de que estamos en tiempo de descuento".