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El presidente francés, Emmanuel Macron, ha alertado este miércoles de posibles maniobras de "manipulación extranjera" en torno a los disturbios que han sacudido París y otras grandes ciudades de Francia después de las movilizaciones masivas de estudiantes y chalecos amarillos. Según ha explicado, determinadas fuerzas políticas de otros países estarían aprovechando los incidentes para difundir contenidos manipulados, en algunos casos con imágenes alteradas mediante inteligencia artificial. Macron ha querido dejar claro, sin embargo, que "no hay indicios visibles de injerencia extranjera" en los hechos, sino que las sospechas se centran en el uso posterior de las imágenes y la información sobre los disturbios.

En declaraciones desde Catar, donde se encuentra en el marco de una gira regional, el mandatario ha recordado los incidentes del pasado sábado, que ha calificado de "inaceptables". "Pasaron cosas que nos conmocionaron a todos y nos hicieron daño", ha afirmado. También ha explicado que el domingo por la noche ya se pronunció públicamente sobre la situación y pidió aclaraciones después de analizar los acontecimientos.

En este contexto, Macron ha denunciado especialmente la difusión de contenidos falsos sobre los incidentes, que ha vinculado a las críticas del presidente estadounidense, Donald Trump. "Hemos visto imágenes generadas mediante inteligencia artificial que mostraban escenas que nunca han pasado en Francia", ha advertido, antes de desmentir las afirmaciones según las cuales el país habría sido "invadido por hordas de inmigrantes e islamistas". El presidente francés también ha lamentado que los disturbios se utilicen políticamente "en plena campaña electoral", tanto en Francia como "al otro lado del Atlántico". Ante esta situación, ha cuestionado la actitud de quienes, a su parecer, aprovechan los disturbios para desacreditar el país. "En momentos como estos, se ve quién ama Francia y quién no. Todo el mundo acaba entendiéndolo", ha afirmado. Macron ha reconocido, además, que le resultan "profundamente desagradables" las declaraciones de personas que hablan mal de Francia.

Defiende la gestión

En cuanto a la respuesta a los disturbios, Macron ha defendido que el gobierno francés está actuando "con método, serenidad y determinación" y ha asegurado que trabaja para aclarar con transparencia los incidentes del sábado. El presidente ha reivindicado especialmente los toques de queda en determinadas zonas y ha advertido que mantendrá esta línea ante las movilizaciones convocadas para el próximo sábado 24 de octubre. "Actuaremos con firmeza y usaremos todos los medios que nos permite la ley para evitar que se produzcan nuevos eventos de este tipo", ha afirmado.

Más allá de las medidas para contener los disturbios, Macron ha anunciado la voluntad de impulsar una "hoja de ruta" que permita dar respuesta a las reivindicaciones que considera legítimas de los jóvenes movilizados. El presidente francés ha explicado que ya hay conversaciones abiertas con las organizaciones estudiantiles, los agentes sociales, los representantes empresariales y las administraciones territoriales para identificar los principales problemas y plantear posibles soluciones. "Hay que establecer un plan de trabajo, adoptar decisiones claras y poder avanzar", ha defendido. 

Según Macron, la respuesta institucional debe pasar por escuchar las preocupaciones de los manifestantes y reconocer tanto los desacuerdos como la indignación que expresa una parte de la sociedad. En este sentido, ha insistido en la necesidad de abordar "las causas profundas de manera ordenada", pero ha remarcado que este proceso de diálogo debe separarse de los episodios violentos registrados durante las protestas. Ante estas actuaciones, el mandatario ha reiterado que las autoridades no deben "ceder en absoluto".

Macron también ha hecho autocrítica sobre la respuesta que ha dado su gobierno a los problemas de la juventud durante los últimos años y ha reconocido que las preocupaciones de los estudiantes por su futuro son "legítimas". El presidente francés ha defendido que las instituciones tienen la responsabilidad de escuchar estas demandas y de acompañar a los jóvenes en las dificultades que afrontan, una tarea en la que ha admitido que no siempre ha estado a la altura. "He intentado hacerlo tan bien como ha sido posible durante estos últimos años. Quizás he hecho algunas cosas bien, y quizás otras no las he hecho lo suficientemente bien", ha afirmado. En este sentido, ha reconocido que Francia tiene "una gran deuda con esta juventud" y ha insistido en que los episodios de violencia no deberían servir para dejar en segundo plano las reivindicaciones que han motivado las protestas. "Más allá de la violencia, a la que haremos frente, no debemos abandonar esta cuestión", ha concluido.