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Israel ha ampliado su control territorial sobre la Franja de Gaza con la creación de una nueva demarcación militar conocida como "línea naranja", una frontera no oficial que se adentra aún más dentro del enclave palestino y que obliga a coordinar con el ejército israelí cualquier movimiento humanitario en la zona.

Según fuentes humanitarias consultadas por diversos medios internacionales, según recoge EFE, esta nueva línea funciona como una ampliación del área bajo vigilancia y control de Israel, más allá de la conocida "línea amarilla", establecida después del acuerdo de alto el fuego de 2025. Aunque la frontera no está marcada físicamente sobre el terreno, las organizaciones internacionales han recibido mapas e instrucciones específicas sobre los espacios a los que solo se puede acceder con autorización israelí.

Israel pasaría a dominar el 64% del territorio de Gaza

La nueva delimitación incrementa de manera significativa la superficie de Gaza sometida al control efectivo de las fuerzas israelíes. Según cálculos de la ONG israelí Gisha, Israel pasaría a dominar cerca del 64% del territorio de Gaza si se tiene en cuenta esta nueva franja de seguridad.

El gobierno de Benjamin Netanyahu ya había avanzado en los últimos días la voluntad de intensificar la presencia militar en Gaza. De hecho, el primer ministro israelí afirmó recientemente que el ejército controla aproximadamente el 60% de la Franja y ordenó ampliar aún más este dominio hasta llegar al 70%.

Mientras tanto, las entidades humanitarias alertan de que la situación para la población civil continúa deteriorándose. La denominada "línea naranja" afecta especialmente a las zonas cercanas a los límites orientales de Gaza, donde miles de familias palestinas viven ahora en una especie de corredor de riesgo permanente entre las áreas habitadas y las posiciones militares israelíes.

Fuentes de la Media Luna Roja Palestina aseguran que acceder a estos sectores es "extremadamente peligroso", ya que el ejército israelí mantiene una fuerte presencia armada y abre fuego con frecuencia contra cualquier movimiento que considere sospechoso. Diversos testimonios denuncian que civiles han muerto o han resultado heridos cuando intentaban desplazarse o buscar ayuda humanitaria cerca de estas zonas.

Según datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), más de 14.000 viviendas quedarían dentro del espacio delimitado entre la línea amarilla y la nueva línea naranja. Además, la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA) tiene al menos 27 instalaciones dentro de este perímetro, incluidos refugios temporales para personas desplazadas.

Evacuaciones forzosas 

En las últimas semanas también se han multiplicado las denuncias sobre evacuaciones forzosas en diferentes puntos de Gaza. Testimonios locales explican que grupos armados palestinos vinculados a milicias contrarias a Hamás, y presuntamente apoyadas por Israel, han presionado a familias para que abandonen determinadas áreas antes de que pasen a formar parte de las nuevas zonas restringidas.

Organismos internacionales advierten que el espacio disponible para la población palestina es cada vez más reducido. Actualmente, cerca de 2,1 millones de personas se concentran en una pequeña parte de la Franja, en condiciones humanitarias muy precarias y con dificultades crecientes para acceder a alimentos, agua y asistencia médica.

"El problema es que los habitantes de Gaza están siendo obligados a vivir en un espacio cada vez más pequeño", señalan fuentes del Comité Internacional de la Cruz Roja. La situación continúa aumentando la presión internacional sobre Israel en medio de las críticas por el impacto humanitario de la ofensiva militar.