El plan de paz de Donald Trump en Oriente Medio hace aguas por todas partes. Después de un efímero episodio de entendimiento entre la Casa Blanca y el Irán, torpedeado por los ataques entre Israel y Hezbolá en el Líbano, el ejército iraní ha anunciado que vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz. La reanudación del tráfico por este paso marítimo era uno de los principales objetivos de Trump desde que inició la vía diplomática con Teherán, ya que por él pasaba una quinta parte del petróleo mundial antes del estallido de la guerra. En las últimas horas, la República Islámica había permitido a varios petroleros que transitaran por el estrecho, pero, ahora, ha bloqueado el paso después de denunciar a Estados Unidos por "incumplimiento flagrante" de los términos del acuerdo preliminar de paz pactado esta semana al haber sido incapaces de impedir la continuación de la ofensiva israelí en el Líbano.
En concreto, en un comunicado recogido por la radiotelevisión oficial iraní, IRIB, el ejército denuncia que Estados Unidos no ha cumplido el primer y fundamental punto de los 14 que componen el memorando de entendimiento: garantizar el cese de las operaciones israelíes en Líbano, donde los bombardeos israelíes han matado a más de medio centenar de personas en 24 horas, según Tel Aviv en respuesta a ataques de Hezbollah. Así pues, en respuesta a “la implacable y continua violación del alto el fuego por parte del régimen sionista en el sur del Líbano”, así como “al brutal asesinato y desplazamiento de cientos de miles de personas oprimidas de esta tierra” y tras la “negativa de las fuerzas de ocupación sionistas a retirarse de los territorios del sur del Líbano —-tal y como aseguró el pasado viernes el ministro de Defensa israelí, Israel Katz— "se anuncia por la presente que el estrecho de Ormuz quedará cerrado al tráfico marítimo".
Desde un primer momento, Teherán ha condicionado el éxito de las negociaciones de paz al cese inmediato de las operaciones militares israelíes en el sur de Líbano. El Estado levantino se encuentra parcialmente invadido por Israel desde el estallido de la guerra de Irán. Desde entonces, las tropas hebreas han avanzado por la región en medio de cruentos enfrentamientos con las milicias Hezbollah, aliado estratégico de la República Islámica. Este viernes, el Ministerio de Salud libanés informó de 49 fallecidos y la cifra provisional de este sábado suma al menos 17 muertos más, entre ellos un militar.
Las fuerzas armadas de Líbano han acusado directamente a Israel de intentar boicotear el proceso de acercamiento diplomático entre Washington y Teherán. Según un comunicado oficial, el ejército libanés considera que las constantes ofensivas israelíes tienen el propósito claro de “obstaculizar cualquier solución que permita restablecer la estabilidad en Líbano”. La situación ha provocado el primer gran tropiezo del preacuerdo. Aunque está programada una cumbre en Suiza para esta misma noche entre Steve Witkoff —enviado especial de Trump— y una comitiva iraní que posiblemente liderará el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, el encuentro es ahora mismo toda una incógnita. Las recientes medidas de cierre en Ormuz decretadas por el ejército de Irán han dejado la reunión colgando de un hilo.
