Hay muy pocas certezas sobre Mojtaba Khamenei desde que asumió el cargo de líder supremo de Irán. Más de cinco meses después de suceder a su padre, el ayatolá Alí Jamenei, el máximo dirigente de la República Islámica continúa sin hacer ninguna aparición pública, no se ha difundido ninguna fotografía ni ningún vídeo verificado suyo y todas las comunicaciones atribuidas al nuevo líder se han hecho exclusivamente por escrito. Ahora, el mismo presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha contribuido involuntariamente a alimentar el misterio y las especulaciones sobre su estado de salud y su papel al frente del régimen. En una entrevista en la radiotelevisión estatal IRIB ha reconocido que "la comunicación con él es muy difícil ahora", una afirmación tan inusual como significativa en un país donde la figura del líder supremo acostumbra a proyectar una imagen de control absoluto. A pesar de esta confesión, Pezeshkian quiso transmitir un mensaje de normalidad institucional y aseguró que la "presencia" de Mojtaba Khamenei continúa siendo "una gran fuente de fortaleza" para que la República Islámica pueda "continuar adelante". Mientras tanto, varios medios han publicado que los servicios de inteligencia estadounidenses e israelíes intentan determinar su paradero.
Iran's 🇮🇷 President Masoud Pezeshkian said Wednesday that communication with the country's supreme leader, Mojtaba Khamenei, was very "very difficult to communicate with him at the moment, but in any case, his presence is a very great source of strength for us so that we can… pic.twitter.com/Hm6Dvb2FEr
— Saad Abedine (@SaadAbedine) August 6, 2026
El líder invisible
La falta de apariciones públicas de Mojtaba Khamenei es un hecho extraordinario. Desde que asumió el liderazgo del régimen tras la muerte de su padre, después de ser elegido guía supremo de Irán en marzo de 2026, no ha hecho apariciones públicas en directo ni discursos televisados con su imagen y voz; todos sus mensajes se han difundido como comunicados escritos o grabados leídos por presentadores de la televisión estatal o por otras autoridades iraníes. Tampoco ha presidido actos oficiales, ni ha recibido delegaciones extranjeras de manera pública, una situación sin precedentes para un líder supremo iraní.
Según la versión oficial, Mojtaba Khamenei resultó herido el 28 de febrero de 2026 en el mismo ataque lanzado por Estados Unidos e Israel en el que murió su padre, Alí Khamenei, que fue líder supremo de la República Islámica durante cerca de 37 años, del 4 de junio de 1989 hasta el día de su muerte. Desde entonces, las autoridades iraníes han mantenido un hermetismo casi absoluto sobre su estado de salud y el lugar desde donde ejerce el poder. Ni siquiera apareció en los funerales por su padre a principios de julio. Este vacío informativo ha provocado una avalancha de especulaciones dentro y fuera de Irán, e incluso dudas de si todavía sigue vivo. Mientras el régimen insiste en que el líder sigue dirigiendo el país, la falta de pruebas visuales ha alimentado las dudas sobre su situación real.
"Es una persona excepcional"
Consciente de estas especulaciones, Pezeshkian dedicó buena parte de la entrevista a defender la figura del líder supremo en la televisión iraní. El presidente lo describió como una persona "verdaderamente excepcional en cuanto a ética, lógica y humildad" y aseguró que siempre responde "con amabilidad, lógica y una actitud muy adecuada" cuando se le plantean problemas de Estado. También lamentó que "la imagen que se proyecta de él es diferente de la realidad" y acusó a personas "malintencionadas" de intentar construir una visión distorsionada del nuevo líder supremo. Sin embargo, más allá de estas palabras, Pezeshkian no dio ningún detalle sobre el estado físico de Mojtaba Khamenei ni explicó por qué es tan complicado mantener contacto con él.
La reunión secreta
El hermetismo del régimen ha dado pie a informaciones cada vez más sorprendentes. El medio Iran International, crítico con la República Islámica y con sede en Londres, asegura que Pezeshkian llegó a reunirse con el líder supremo en unas circunstancias absolutamente inusuales. Según fuentes citadas por el medio, el presidente fue trasladado a un lugar secreto de Teherán, separado de su propio dispositivo de seguridad e introducido en el asiento trasero de un vehículo con los cristales completamente oscurecidos. El encuentro, siempre según esta versión, se celebró prácticamente a oscuras y solo duró unos minutos. Las mismas fuentes aseguran que la falta de luz impidió a Pezeshkian comprobar visualmente si la persona sentada a su lado era realmente Mojtaba Khamenei. Incluso afirman que, una vez terminada la reunión, el presidente preguntó a sus colaboradores si efectivamente había estado hablando con el líder supremo. Este relato no ha sido confirmado por las autoridades iraníes, pero ha sido recogido por varios medios internacionales, entre ellos The New York Post, y contribuye a reforzar la imagen de opacidad absoluta que rodea al nuevo dirigente.
Solo mensajes escritos
Otra de las circunstancias que alimenta el misterio es que, desde que asumió el cargo, no se ha difundido ninguna grabación de voz verificada de Mojtaba Khamenei. Varios medios iraníes apuntan que las comunicaciones del líder supremo se hacen exclusivamente por escrito por motivos de seguridad. Según estas informaciones, el régimen teme que una grabación de audio pueda revelar su ubicación o incluso aportar pistas sobre su estado físico mediante técnicas de análisis acústico utilizadas por los servicios de inteligencia extranjeros. Esta hipótesis tampoco ha sido confirmada oficialmente, pero ayuda a explicar el extremo secretismo que rodea cualquier comunicación procedente del líder supremo.
El diario Al-Mashhari sostiene que una simple grabación podría revelar información valiosa a través de diferentes elementos técnicos, como la firma acústica del espacio, las interferencias de la red eléctrica, los metadatos de los archivos de audio, el ruido de los equipos de grabación o incluso los patrones de respiración y estrés de la voz del líder supremo. El hermetismo del régimen también ha despertado el interés de los servicios de inteligencia occidentales. Diversos medios han informado de que Estados Unidos e Israel han intensificado los esfuerzos para determinar el paradero de Mojtaba Khamenei, convertido en uno de los objetivos de inteligencia más importantes desde que sucedió a su padre.
¿Quién gobierna realmente?
La ausencia pública de Mojtaba Khamenei también ha abierto interrogantes sobre el funcionamiento interno del poder en Teherán. Varias informaciones publicadas en las últimas semanas apuntan a que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ha incrementado aún más su influencia en la toma de decisiones, mientras crecen las dudas sobre el grado de participación directa del líder supremo en los asuntos cotidianos de gobierno. Las declaraciones de Pezeshkian, lejos de disipar estas incógnitas, han acabado reforzándolas. Que el propio presidente admita públicamente que comunicarse con la máxima autoridad del país es "muy difícil" resulta una situación extraordinaria en un régimen que siempre ha querido transmitir una imagen de cohesión y control absoluto.
Además, las declaraciones de Pezeshkian llegan después de varios días de rumores sobre una posible crisis institucional. El portal iraní Tabnak —un medio afín al régimen, aunque no es oficial— aseguró que Mojtaba Khamenei había advertido al presidente que aceptaría su dimisión si volvía a presentarla. La comunicación, siempre según este medio, no se produjo en persona ni por teléfono, sino a través de una carta manuscrita que el líder supremo habría hecho llegar mediante un familiar. Esta información llegaba después de que el medio Iran International publicara que Pezeshkian había intentado dimitir al considerar que los Guardianes de la Revolución habían asumido el control efectivo del país. Tanto la presidencia iraní como el entorno del líder supremo han desmentido estas informaciones, pero las versiones contradictorias han alimentado las especulaciones sobre las tensiones internas dentro del régimen.