Irán ha advertido que podría enriquecer uranio hasta el 90% de pureza —el nivel necesario para fabricar armas nucleares— si Estados Unidos o Israel vuelven a atacar el país. La amenaza llega en plena escalada de tensión en el Próximo Oriente y después de que Washington dejara abierta la puerta a reanudar las operaciones militares contra Teherán.
El portavoz de la comisión parlamentaria iraní de Seguridad Nacional y Política Exterior, Ebrahim Rezaei, aseguró que esta opción ya está sobre la mesa del régimen. “Una de las opciones de Irán en caso de un nuevo ataque podría ser el enriquecimiento al 90%. Lo revisaremos en el Parlamento”, escribió en la red social X.
Presión internacional sobre el programa nuclear iraní
Las declaraciones elevan aún más la presión internacional sobre el programa nuclear iraní, especialmente después de que diversas fuentes occidentales aseguren que Teherán aún conserva más de 400 kilos de uranio enriquecido hasta el 60%, un nivel muy superior al necesario para usos civiles y a solo un paso técnico del grado militar.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido durante las últimas semanas en que uno de los principales objetivos de su estrategia contra Irán es impedir que el régimen desarrolle un arma nuclear. Sin embargo, Teherán continúa defendiendo que su programa tiene fines exclusivamente pacíficos.
Israel no da por terminada la guerra con Irán
En paralelo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró en una entrevista en el programa 60 Minutes de la cadena CBS que la guerra con Irán “no ha terminado”. Según el dirigente israelí, mientras el país mantenga reservas de uranio altamente enriquecido e instalaciones capaces de continuar el programa nuclear, la situación seguirá siendo una amenaza directa para Israel y sus aliados.
“No ha terminado porque todavía hay material nuclear —uranio enriquecido— que tiene que salir de Irán”, afirmó Netanyahu. Preguntado sobre cómo se debería retirar este material, el primer ministro respondió: “Entras y lo coges”.
Las declaraciones coinciden con un momento de máxima fragilidad diplomática entre Washington y Teherán después del deterioro del alto el fuego acordado en abril. Las negociaciones indirectas continúan encalladas y Estados Unidos mantiene sobre la mesa nuevas sanciones y posibles medidas militares.
Mientras tanto, expertos internacionales alertan que un eventual enriquecimiento al 90% representaría un punto de inflexión en la crisis nuclear iraní y podría desencadenar una nueva escalada militar en la región. También aumentaría la presión sobre las potencias europeas y sobre el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que hace meses reclama más inspecciones y garantías para verificar el alcance real del programa nuclear de Teherán.
