La directora de Inteligencia Nacional de los Estados Unidos, Tulsi Gabbard, ha afirmado este viernes que dispone de "evidencia abrumadora" que el expresidente Barack Obama y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton participaron en una conspiración para sabotear la candidatura de Donald Trump en las elecciones presidenciales del 2016. Según Gabbard, que ha hecho públicas varias comunicaciones internas e informes oficiales recientemente desclasificados, la operación respondía a un plan "traidor" que pretendía revertir la victoria electoral del republicano y que, en palabras suyas, constituía "un golpe de Estado que duró años". Entre los documentos revelados se incluyen supuestas pruebas que Rusia no habría intentado interferir en los comicios mediante ciberataques ni manipulaciones digitales de la infraestructura electoral, contrariamente a lo que han sostenido las autoridades demócratas y varios informes de inteligencia anteriores.
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— FOX & Friends (@foxandfriends) July 19, 2025
"La información que publicamos hoy demuestra claramente que en el 2016 hubo una conspiración traidora perpetrada por funcionarios al más alto nivel de nuestro gobierno. Su objetivo era subvertir la voluntad del pueblo norteamericano y perpetrar lo que, en esencia, fue un golpe de Estado que duró años, con el fin de intentar usurpar al presidente y evitar que cumpliera el mandato que le confirió el pueblo norteamericano", ha expresado Gabbard en un comunicado público.
Según la directora de Inteligencia Nacional, los informes elaborados por responsables demócratas antes y después de las elecciones se basaban en datos que "sabían que eran inventados" y que fueron utilizados como instrumento para "deslegitimar la victoria del presidente Trump". Además, ha asegurado que estas maniobras habrían provocado consecuencias políticas e institucionales graves, como "dos juicios políticos en el Congreso, la investigación, arresto y encarcelamiento de altos funcionarios o el aumento de las tensiones entre los Estados Unidos y Rusia".
"Meses de investigación"
Gabbard ha defendido que sus conclusiones se basan en "meses de investigación" y ha reclamado que "por muy poderosa que sea, toda persona involucrada en esta conspiración tiene que ser investigada y procesada con todo el rigor de la ley para garantizar que no vuelva a pasar alguna cosa así". En este sentido, la directora de Inteligencia ha explicado que ya ha entregado al Departamento de Justicia toda la documentación recogida durante su investigación para que se abra un procedimiento legal y se pueda hacer justicia: "los involucrados tienen que rendir cuentas como merecen al presidente Trump, su familia y el pueblo norteamericano".
La revelación de Gabbard, que ya había expresado posicionamientos similares en varias ocasiones desde que Trump volvió a ocupar la presidencia, se produce en un contexto complicado para el líder republicano, cuya credibilidad ha sido cuestionada ante su falta de respuesta convincente a las exigencias de sus propios seguidores sobre el caso Epstein. El actual mandatario norteamericano se enfrenta a una creciente presión interna para aclarar su relación con el delincuente sexual, especialmente después de que este viernes haya interpuesto una demanda contra The Wall Street Journal por haber publicado un artículo en que se mencionaba la existencia de una supuesta carta "obscena" que él habría enviado a Epstein con ocasión de su 50.º cumpleaños.