Si primero fue Grecia, con unos incendios violentos, ahora es el turno de Serbia. Los incendios también castigan fuertemente el país. Serbia lucha este martes por controlar varios incendios en el este y oeste del país que afectan centenares de hectáreas de bosques y vegetación, informa la televisión pública RTS y recoge Efe. Si bien hasta ahora no se han visto amenazadas zonas pobladas, los municipios de Pirot y Dimitrovgrad, en el sureste serbio, donde las operaciones de extinción no cesaron durante toda la noche, han declarado la situación de emergencia.

Las autoridades locales han pedido a la población y a las empresas que den apoyo a los equipos de bomberos y otros especialistas que hace días que luchan por controlar el fuego en la montaña de Vidlic, al lado de la frontera con Bulgaria y cerca de la ciudad de Pirot. "Hemos utilizado toda la maquinaria y dispositivos de construcción para formar grandes cinturones de protección en torno a las aldeas (de Basara, Slavinja y Krupac), cosa que ha resultado éxito", ha declarado este martes a RTS el alcalde de Pirot, Vladan Vasic.

En la montaña de Vidlic se han quemado ya 2.000 hectáreas de hierba seca, vegetación baja y partes de un bosque de hayas, según ha informado al Ministerio del Interior serbio en un comunicado emitido el lunes por la noche, de que recoge la misma agencia. Decenas de bomberos, miembros de Protección civil y voluntarios participan con más de 25 vehículos y un helicóptero en los esfuerzos por apagar las llamas en Vidlic.

Fuegos a ambos lados del país

Por otra parte, en la zona de Kucevo, en el este serbio, queman 600 hectáreas de bosques de hayas a Neresinci, ia Zagubica 700 hectáreas de bosques de coníferas y hayas, así como prados y arbustos. También en el este, en la montaña Crni Vrh, situado a las proximidades de la ciudad minera de Bor, un incendio arrasa 30 hectáreas de vegetación baja y bosques caducifolios.

Otro foco activo ha quemado 60 hectáreas de bosques de pinos y hayas en la montaña Tara, en la región de Banjska Stena (oeste). Por temor que las llamas desencadenen desprendimientos de rocas y piedras ha sido cerrado al tráfico la carretera entre Perucac, donde hay una central hidroeléctrica en el río Drina, y la localidad de Zaovine.

Las temperaturas altas dificultan la extinción

El Ministerio del Interior ha informado, recoge la misma agencia, que la extinción de los incendios en el país es muy difícil a causa del calor tórrido, con temperaturas de hasta 37 grados, así como los fuertes vientos y la sequedad de la vegetación, tres factores que favorecen la propagación del fuego. A eso se añade la difícil accesibilidad de los terrenos arrasados por las llamas.

Los últimos siete días, los expertos del ministerio mencionado han intervenido en acciones para apagar 893 incendios forestales, más del doble de los 393 registrados en el mismo periodo del año pasado. Los meteorólogos pronostican temperaturas máximas de 33 grados y escasas lluvias hasta el fin de semana que viene.