Este invierno, el mar Báltico se ha vestido de blanco, cubriéndose de hielo hasta formar una superficie que parece un tapiz brillante bajo el frío invernal. Las placas de hielo, tanto planas como apiladas en curiosas crestas, se mueven al ritmo de los vientos y de las olas, creando un espectáculo silencioso y fascinante. Tal como indica el servicio meteorológico finlandés, Ilmatieteen Laitos, este fenómeno es habitual cada invierno, cuando las temperaturas bajas y la baja salinidad de sus aguas permiten que el agua se congele, llegando a su máximo entre enero y marzo
De acuerdo con los datos por satélite publicados por LRT News, la cobertura de hielo ha llegado a unos 90.000 km², aproximadamente una cuarta parte de la superficie del mar. A pesar de la impresión visual que pueda dar, este fenómeno es estacional y habitual: la extensión y el grosor del hielo varía según el frío y el viento
Las curiosas formas del hielo en el mar
Además de la cobertura general, el hielo ha adoptado formas muy curiosas. Según Tourist Maker, en algunas zonas las placas de hielo se han apilado formando crestas elevadas que pueden llegar a varios metros de altura. Este fenómeno se produce cuando el viento y las olas empujan los bloques de hielo hacia la costa, creando estructuras espectaculares y visibles desde satélites y desde la costa
Otra formación notable son los conocidos ice pancakes, discos de hielo que se forman cuando placas flotantes chocan y se enrollan, acumulando bordes elevados. Este fenómeno es habitual en mares fríos y lagos, y no indica ninguna anomalía: es simplemente una forma natural que adquiere el hielo bajo condiciones de movimiento del agua y el viento
El hielo tiene también efectos sobre el ecosistema y las actividades humanas. La European Environment Agency señala que la cobertura de hielo puede interferir con la navegación y que, en puertos afectados, es necesario el uso de rompehielos para mantenerlos operativos. Al mismo tiempo, el portal de seguros marítimos Alandia, destaca que en zonas poco profundas, el hielo permite que algunos tramos sean transitables a pie o con vehículos ligeros, todo dependiendo de la seguridad de cada zona.
Según Ilmatieteen Laitos, la cobertura de hielo en el Báltico ha ido disminuyendo ligeramente en las últimas décadas debido al calentamiento global, pero la aparición de crestas y estructuras inusuales continúa siendo posible cuando se combinan temperaturas muy bajas, viento y corrientes activas
En resumen, meteorólogos y expertos subrayan que el actual hielo en el mar Báltico no es extraordinario, pero su belleza no deja de impresionar. Las formas que adopta, como crestas que se alzan como pequeñas montañas y los ice pancakes redondos que chocan entre sí, son un recordatorio de cómo la naturaleza puede jugar con el agua y el frío, dibujando cada invierno un paisaje efímero y fascinante. Tal como señalan los especialistas, estos fenómenos, aún dentro de la normalidad climática, convierten cada invierno báltico en un espectáculo visual que combina rigor científico y poesía natural.
