Una incursión militar israelí en el este del Líbano ha abierto una nueva escalada en el conflicto entre Israel y Hezbolá. Según ha denunciado el Ejército libanés, las fuerzas israelíes que han participado en la operación utilizaron uniformes parecidos a los de los soldados libaneses y se desplazaron con vehículos militares y ambulancias similares a las de una organización sanitaria vinculada al grupo chií Hezbolá. La operación, que se ha producido este sábado en la zona de Nabi Chit, en el valle de la Bekaa, se saldó con al menos 41 muertos en medio de una ola de bombardeos israelíes contra diferentes puntos del país.

Una operación con camuflaje

Según un comunicado del Ejército del Líbano, los miembros de la unidad que han ejecutado la operación llevaban uniformes muy similares a los de las fuerzas armadas libanesas. Además, utilizaban vehículos militares y ambulancias prácticamente idénticas a las de la Autoridad Sanitaria Islámica, una organización médica vinculada a Hezbollah.

Este tipo de estrategia permitiría infiltrarse con más facilidad en zonas controladas por el movimiento chií o evitar sospechas entre la población local durante las primeras fases de la operación. Las autoridades libanesas no han detallado exactamente cuál era el objetivo de la incursión, pero se enmarca dentro de la ofensiva que Israel ha intensificado los últimos días contra posiciones de Hezbolá.

Bombardeos y ofensiva creciente

La incursión terrestre forma parte de una campaña militar más amplia de Israel contra el Líbano. En los últimos días, la aviación israelí ha lanzado numerosos ataques aéreos contra diferentes zonas del país, especialmente en el sur y en el este, donde Hezbolá mantiene una fuerte presencia. La operación en Nabi Chit ha sido una de las más mortíferas de las últimas semanas y refleja el aumento de la presión militar israelí sobre el territorio libanés. Según fuentes militares libanesas, el ejército del país está intentando adaptarse a la situación con reposicionamientos de sus fuerzas en la frontera con Israel, en un contexto que describen como “extremadamente difícil”.

Una frontera cada vez más tensa

Israel ya mantenía presencia militar en diversos puntos del sur del Líbano después del alto el fuego de 2024. En aquel momento, las fuerzas israelíes quedaron desplegadas en cinco colinas estratégicas cerca de la frontera. Esta semana, sin embargo, el gobierno israelí ha decidido ampliar su presencia militar en el país y ha ordenado la evacuación de toda la franja situada entre la línea divisoria de facto con Israel y el río Litani, una zona clave en el despliegue de Hezbolá. El jefe del Ejército libanés, Rodolphe Haykal, ha insistido en que la prioridad para estabilizar la situación pasa por dos objetivos principales: poner fin a los ataques israelíes y reforzar las capacidades de las fuerzas armadas del Líbano.

Un ejército debilitado

El conflicto llega en un momento especialmente delicado para el Ejército libanés, que arrastra años de crisis económica y falta de recursos. De hecho, esta semana estaba previsto celebrar en París una conferencia internacional de donantes para reforzar el ejército y ayudarle a asumir el control de la seguridad en el sur del país y desarmar Hezbolá.

El encuentro, sin embargo, ha sido aplazado hasta abril a raíz del estallido de la nueva escalada militar. Mientras tanto, Líbano se encuentra de nuevo en el centro de un conflicto regional que amenaza con expandirse aún más, en un momento de gran tensión en todo Oriente Medio.