"Es gente dedicada al campo, pero no a la guerra". Hace días que el WhatsApp de Ramon Espax hierve, pero es que hoy ha recibido una imagen de unos conocidos sujetando armas de fuego. "Es muy duro", dice. Ramon es un ingeniero agrícola que ha tenido que parar un proyecto en Ucrania por culpa de la guerra. La invasión rusa no le afectará demasiado económicamente, porque tiene otros proyectos en desarrollo; el ucraniano era uno más. "Pero emocionalmente me afecta mucho". Hace solo quince días que estaba en Ucrania y nada le hizo pensar que dos semanas después amigos suyos le estarían retransmitiendo un conflicto bélico a través del móvil. "No notabas nada, había una calma total y nadie habría dicho que aquello era un país a punto de entrar en guerra", manifiesta Ramon. No hace nada más que insistir en que los ucranianos no se esperaban por nada del mundo que Putin decidiría ocupar su tierra.
ElNacional.cat se ha puesto en contacto con dos catalanes que tienen vínculos económicos y emocionales con Ucrania. Ramon ha tenido que parar un proyecto, pero mantiene contacto diario con compañeros suyos que sobreviven a la guerra; y Antoni Ruiz ha vivido durante una década en el país. Es un empresario que tuvo negocios durante unos cuantos años, aunque ahora solo tiene algunas propiedades. Las tropas rusas, de hecho, ya están muy cerca. Antoni tiene un almacén en el sur de Kiev que, de momento, no se ha visto afectado por las bombas del ejército ruso. "Pero el otro día explotaron unos depósitos de gasolina a solamente ocho kilómetros", explica preocupado.
Evidentemente, este almacén ha detenido su actividad. El futuro es absolutamente incierto, y Antoni todavía no sabe qué pasará con estas instalaciones. Ahora bien, avisa de que muchas fábricas del país han decidido tomar partido en esta guerra con Rusia. "Ahora mismo todas las empresas están enfocadas a la guerra, y fabrican materiales para combatir las tropas rusas", detalla el empresario a este diario.
Fotografía de Antoni Ruiz en Ucrania, ya hace muchos años
Antoni es un camaleón empresarial. Un emprendedor que ha empezado varios tipos de negocios y en varios sitios. Desde hace unos años que trabaja en Barcelona, y se dedica al marketing olfativo para empresas. Pero en los años noventa emprendió un viaje en las repúblicas bálticas y posteriormente en Ucrania para zambullirse en el mundo de las cerraduras y de las puertas de seguridad. Y más tarde se animó, también en tierras ucranianas, a experimentar con el sector del juego. Vendían máquinas por todo el territorio, y "la empresa llegó a tener sedes en todo el país", explica.
El carácter de los ucranianos
"La cultura eslava no te permite mostrar debilidad y te obliga a mostrar siempre una cierta fortaleza; es por eso que el país está muy determinado a aguantar". La gente con la cual se comunica estos días Antoni le asegura que está determinada a defender su país. Opina que los soldados ucranianos "tienen una moral enorme", que contrasta con "la vergüenza" que sienten muchos soldados rusos estos días. Es lo que sus conocidos le transmiten desde la zona de conflicto. Considera que los vínculos que se han ido creando durante años por la influencia soviética entre Rusia y Ucrania hace que los hombres de Putin vivan con incomodidad esta invasión.
Ramon dice que el carácter de los ucranianos se define a través del "coraje y la valentía". "Es gente que está preparada para luchar", añade, y explica que delante de eso está haciendo esfuerzos para reunir material sanitario y enviarlo hacia Ucrania: "Al menos llevarlo a la frontera, porque yo no puedo adentrarme ahora mismo en el país; no me lo conozco y no duraría ni dos telediarios".
