"Porfavor, rezad por Siria, rezad por nosotros". Una y otra vez, Bana Alabed ha pedido por Twitter que el mundo piense en ellos. Con tan sólo siete años, lleva desde el 24 de septiembre tuiteando en esta red social para hacer una narración de su día a día inmersa en la guerra de Alepo y hacerlo visible a todo el universo. Quiere ser profesora, pero denuncia que la guerra "está matando mi sueño".

Cada día, cuando se despierta -si es que puede dormir-, la pequeña siria informa a sus seguidores de que "continuamos vivos".

Este tuit, por ejemplo, es de este lunes y lo colgó justo después de que la noche del 2 de octubre subiera un vídeo en que, muy asustada, se mostraba convencida de que "moriré esta noche".

En otros vídeos, Bana muestra como prueba de continuar con la normalidad, su vida y sus estudios con un sonido ambiente escalofriante y el miedo de no saber el cual pasará en los segundos que preceden el suyo presente.

También enseña los lugares donde solía vivir su vida antes que empezara esta pesadilla y de que las bombas destrozaran, entre miles de otras cosas, el jardín donde jugaba.

Hay una imagen que se repite a menudo. Y una frase. Las dos siempre van juntas. Son fotografías de las casas del lado de la suya destrozada. La frase: "Las bombas me pueden sacar mi alma en cualquier momento".

Mientras, va sufriendo la muerte de amigos y conocidos.

Bana ya tiene más de 26.000 seguidores y ha hecho más de 300 tuits desoladores, pero al mismo tiempo tiernos, sobre todo aquello que va viviendo cada día desde su casa, al lado de los bombardeos.

Su madre, Fatemah, explicaba a The Guardian que precisamente fue cuando su hija le preguntó que "por qué el mundo no nos escuchaba y por qué nadie nos ayudaba cuando decidieron abrir esta cuenta de Twitter. Entre las dos construyen el relato. Lo hacen bajo el hashtag #Aleppo, #SaveAleppo o #StopAleppoMasacre, entre otros.

Su primer tuit reclamaba paz. "Necesito paz", rogaba, en un tuit que se irá repitiendo varias veces y en diferentes momentos: a veces por el miedo a los bombardeos, de otros porque le falta el aire para respirar, de otros para ver sus sueños truncados... Y así se va sucediendo una lista sin fin de situaciones espantosas y desoladoras.

En el segundo se lamentaba de que no podía salir de casa por las bombas y pedía que nos dejéis de bombardear.

En el tercero denunciaba que "la gente está muriendo como moscas aquí, no sé qué vendrá después. Las bombas caen como la lluvia".

En medio, otra imagen, muy diferente de las que acostumbra a colgar. Es una fotografía de ella misma, pero de antes de que empezara la guerra.

Y otra, llena de colores, alegría y sonrisas. También, de antes de la guerra.

Y así hasta centenares de tuits que encogen el corazón de cualquiera. Sobre todo cuando, con el ruido aterrador de los bombardeos de fondo, se la ve sonriente y abrazando a sus hermanos

"Necesitamos paz para dibujar", pide.