"La decisión que toman en las elecciones presidenciales es crucial, fundamental. Elegimos un modelo de civilización". Con estas palabras, la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, acertaba de pleno en el diagnóstico de lo que representa la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, en la que se batirá con el liberal Emmanuel Macron (En Marcha!). 

Este domingo los franceses deciden entre dos modelos de país radicalmente opuestos: entre restringir el paso a los immigrantes o fomentar su integración; entre salir de la Unión Europea o contribuír a reforzarla; entre el proteccionismo económico o el ultraliberalismo... Hoy, dos Francias muy alejadas acuden a la urnas, como demuestran los datos de la primera vuelta del pasado 23 de abril.

Un país dividido

La votación en la primera ronda de las elecciones francesas catapultó a dos candidatos outsiders, Emmanuel Macron (24%) y Marine Le Pen (21,3%), que consiguieron vencer en la mayoría de los departamentos franceses, superando con creces los presidenciables de los dos grandes partidos, el Partido Socialista y Los Republicanos.

Dentro de la Francia metropolitana, sin contar los territorios de Ultramar, Le Pen se impuso en 46 departamentos, mientras que Macron se alzó como el más votado en 42. El candidato de Los Republicanos, François Fillon, solo consiguió ser la fuerza más votada en cinco territorios, dos más que el izquierdista Jean-Luc Melénchon, que se presentaba por Francia Insumisa. En la Catalunya Nord (Pirineos Orientales), una de las regiones más pobres de Francia y con un voto tradicionalmente de izquierdas, se impuso Le Pen con contundencia.

Mapa de los ganadores en la primera vuelta por departamentos / A. A.

 

Si se observan diferentes variables sociodemográficas, como el PIB per cápita y la tasa de paro, se observan grandes diferencias entre los distintos departamentos. Estas diferencias también se trasladaron en la votación de la primera vuelta: los departamentos más ricos, con un importante desarrollo del sector servicios y con menos paro, se inclinaron por Macron; mientras que los más pobres, con economías basadas en una industria a la baja o la agricultura y con tasas de paro más importantes, decidieron dar su voto a Le Pen. Solo hay que echar una ojeada a estos dos mapas -que indican la renta per cápita y la tasa de paro- y compararlos con el de ganadores por departamentos. Existe una práctica coincidencia.

Por ejemplo, las regiones del noroeste y del sur de Francia, con unas rentas per cápita de entre las más bajas del país (apenas llega a los 24.000 euros anuales) y tasas de paro elevadas (superando con creces el 11% y 12%), es donde Le Pen obtuvo sus mejores resultados en la primera vuelta y es, precisamente, donde se podría imponer incluso en la segunda votación de este domingo.

El PIB per cápita muestra las desigualdades entre los departamentos franceses / A. A.

 

El paro ha golpeado especialmente el este y el sur de Francia / A. A.

 

La Francia de Macron y de Le Pen

El liberal Emmanuel Macron (24%) ganó la primera vuelta de los comicios llevándose ni más ni menos que 42 departamentos, de los que 32 habían ido para el socialista François Hollande en las últimas elecciones presidenciales de 2012. El candidato de 39 años, que creó el movimiento liberal progresista En Marcha! hace un año, consiguió recoger el voto desencantado con el Partido Socialista y Los Republicanos.

Por su parte, el Frente Nacional de Marine Le Pen, con un 21,3% de los sufragios, acaparó todo el voto desencantado con el sistema, escéptico con Europa y reacio a la inmigración. Dicho de otra manera, Le Pen consiguió captar el voto de parte de los que rechazan la Quinta República Francesa, tal como hizo la izquierda radical de Mélenchon. Le Pen se impuso en 46 departamentos, consiguiendo un apoyo histórico para su formación. Para hacerse una idea de la dimensión de su resultado, hay otro dato bastante elocuente: el pasado 23 de abril, Marine Le Pen obtuvo casi 7,7 millones de votos; en 2002, cuando su padre, Jean-Marie, consiguió pasar a la segunda vuelta, apenas se quedó en 4,8 millones. Es prácticamente el doble.

Porcentaje de apoyos a Macron, según los distintos departamentos / A. A.

 

Porcentaje de apoyos a Le Pen, según los distintos departamentos / A. A

 

La centralidad está en la derecha

Los resultados de la primera vuelta desvelan en qué punto se encuentran la derecha y la izquierda en Francia. Si se observan los datos en el conjunto nacional, se aprecia que la balanza cae a favor de los candidatos del espectro conservador, liberal y gaullista (48,1%), mientras que el socialismo y la izquierda alternativa quedan desbancados (27,9%). El centro, representado por Emmanuel Macron, se llevó el 24% de los sufragios. Por departamentos, se observa un dominio indiscutible del eje derechista: de los 96 en la Francia metropolitana, solo en uno ganan las fuerzas de izquierda (Seine-Saint-Denis) y en otro, el centro por la mínima (en la capital, París).

Relación del voto de izquierda (Mélenchon, Hamon y minoritarios) / A. A.

 

Relación del voto de la derecha (Le Pen, Fillon, Dupont-Aignan y minoritarios) / A. A.

 

Francia, ¿en la UE?

Otro de los datos reveladores de la primera vuelta hace referencia a uno de los grandes temas de la campaña de las presidenciales: la relación entre Francia y la UE. La suma de los candidatos eurófilos o pro-UE (Macron, Fillon y Hamon) consiguió el 50,3% de los votos, en parte impulsados por los buenos resultados en París y su área metropolitana. El 49,7% de los franceses votó opciones que, o bien pretenden replantear la relación la Unión Europea, o quieren directamente salir de ella.

Nunca antes en una primera vuelta, los candidatos en contra de la unión habían conseguido tantos votos. De hecho, la división del país es literal también en términos geográficos: la mitad este y el sur apuestan por salir de la UE, mientras que el norte y el oeste, junto a París, tienden a mantener su compromiso con Europa.

El porcentaje de votos a candidatos euroescépticos y proeuropeos, según departamentos / A. A.

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