Un posible sabotaje centra la investigación sobre el descarrilamiento de un tren que circulaba entre Ruán y Caen, en el norte de Francia, y que el viernes dejó 44 personas heridas. Según ha informado BFM TV, la principal hipótesis es ahora la de un "acto malintencionado", una calificación que en Francia puede incluir desde sabotajes hasta acciones vandálicas. Esta línea ha ganado peso después de que los investigadores encontraran un fragmento de vía en la zona exacta donde se produjo el accidente, según ha indicado también una fuente policial a la AFP.
El accidente se produjo el viernes hacia las 19:45 horas entre Tourville y Elbeuf-Saint-Aubin, a la altura de Cléon, en el departamento de Sena Marítimo. Entre los heridos hay una joven de 18 años que tuvo que ser evacuada en estado muy grave, mientras que las otras 43 personas fueron atendidas con lesiones de menor gravedad. La Fiscalía de Ruán ha informado también que los agentes que intervinieron en un primer momento practicaron al maquinista las pruebas correspondientes para detectar el consumo de sustancias prohibidas, todas con resultado negativo.
Uno de los pasajeros, Louis, de 24 años, ha relatado al canal público Ici que las primeras sacudidas le parecieron normales, pero que "a los dos o tres segundos se volvieron cada vez más fuertes". Según ha explicado, dejó de poder mantenerse sentado y se tuvo que agarrar al asiento de delante mientras el tren empezaba a descarrilar. "Las ventanas se rompieron parcialmente, sobre todo en la parte delantera del vagón. Las piedras de la vía salieron volando por todo el vagón. Había cristales rotos por todas partes", ha recordado, todavía conmocionado: "Todavía estoy temblando". La compañía ferroviaria estatal SNCF ha expresado su "plena solidaridad" con los heridos y sus familias y ha destacado la labor del personal movilizado en el lugar del accidente para asistir a los pasajeros.
Investigación en curso, vía bloqueada
La retirada del tren accidentado todavía no tiene fecha, ya que los equipos de SNCF Réseau tienen que esperar que la Fiscalía libere formalmente la zona una vez acabadas las diligencias iniciales. Solo entonces se podrá inspeccionar con detalle el tramo afectado y organizar las operaciones para levantar los vagones descarrilados. La compañía ferroviaria ha asegurado que colaborará "con total transparencia" con la investigación para aclarar las causas del siniestro, mientras la hipótesis de una acción intencionada continúa ganando peso.
El descarrilamiento ha provocado también importantes afectaciones a la circulación ferroviaria del norte de Francia. La SNCF informó inicialmente de interrupciones destacadas entre Rouen y Caen y entre Caen y Le Havre, en ambos sentidos, mientras que durante las primeras horas también se vieron afectadas las conexiones París-Rouen y Rouen-Amiens. El sábado por la mañana, sin embargo, un portavoz de SNCF Réseau confirmó que buena parte del tráfico ya había podido ser restablecido. La principal excepción continúa siendo la línea Rouen-Caen, directamente afectada por el siniestro, donde la compañía ha habilitado un servicio alternativo de autobuses. Este trayecto registra habitualmente diez servicios de ida y vuelta diarios y seis durante los fines de semana.
