Francia celebra este domingo la segunda y definitiva vuelta de las elecciones municipales en más de 1.500 municipios, incluidas las principales ciudades del país, en unos comicios que se leerán en clave nacional a un año de las presidenciales. Un total de 17 millones de ciudadanos, de un censo de más de 48 millones, están llamados a votar en esta jornada, después de que la mayoría de alcaldías —más del 80%— quedaran resueltas en la primera vuelta de hace una semana, sobre todo en zonas rurales.

La batalla queda ahora concentrada en las grandes ciudades, con resultados muy ajustados según los sondeos. París es uno de los principales focos, donde la derecha aspira a poner fin a 25 años de gobiernos socialistas. La conservadora Rachida Dati (25,46% en primera vuelta) intenta aprovechar la división de la izquierda entre Emmanuel Grégoire (38%) y Sophia Chikirou (cerca del 12%), en una carrera que se prevé muy reñida.

En Marsella, en cambio, el socialista Benoît Payan (36,7%) parte con ventaja en un duelo marcado por la fragmentación de la derecha y la presión de la extrema derecha, representada por Franck Allisio (35%). La ciudad, junto con Niza, se ha convertido en uno de los grandes objetivos del bloque ultraderechista. Precisamente en Niza, el candidato Éric Ciotti (más del 43% en la primera vuelta) tiene opciones de derrotar al actual alcalde centrista, Christian Estrosi (30,92%), y consolidar uno de los principales bastiones del espacio político de Marine Le Pen.

El auge simultáneo de la extrema derecha y de la izquierda más radical ha marcado esta convocatoria. En diversas ciudades, los socialistas han optado por alianzas con La Francia Insumisa (LFI), a pesar de las diferencias ideológicas. Estas coaliciones se ponen a prueba en plazas como Toulouse, Nantes o Clermont-Ferrand, pero no se han reproducido en capitales clave como París o Marsella.

La posible "injerencia" de Macron

El presidente Emmanuel Macron ha intervenido en la campaña con un mensaje inédito desde el Elíseo, en el que ha calificado LFI de “extrema izquierda” y una escisión de la derecha republicana aliada con el lepenismo de “extrema derecha”, un posicionamiento que ha generado debate entre electores y partidos.

En Lyon, tercera ciudad del país, los ecologistas defienden su bastión después de la victoria de 2020. El alcalde Grégory Doucet (37,36%) se enfrenta en un duelo muy ajustado con el empresario Jean-Michel Aulas (36,78%), con el apoyo del centro y la derecha. Otras ciudades como Burdeos, Estrasburgo o Grenoble ponen a prueba la resistencia de la ola verde, mientras que Le Havre concentra la atención sobre el ex primer ministro Édouard Philippe, que se juega parte de su futuro político si no revalida la alcaldía.

La jornada también está marcada por la incógnita de la participación, que en la primera vuelta fue del 57%, con especial preocupación por el bajo voto juvenil.