La reciente expiración del START III, el tratado que regulaba el desarme nuclear entre los Estados Unidos y Rusia, abre un nuevo escenario global en materia de armamento estratégico. Vigente desde 2010 y renovado temporalmente en 2025, el tratado fijaba límites claros sobre el número de armas nucleares desplegadas y los sistemas balísticos de las dos potencias. Con su caducidad, estas restricciones han dejado de tener efecto.

Según los datos del SIPRI, EE. UU. y Rusia concentran aproximadamente el 87 % de las armas nucleares mundiales, con unas 12.241 cabezas nucleares entre los nueve países que poseen arsenal, incluyéndose el Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel. De todas ellas, unas 9.614 se consideran operativas, y más de 3.900 están actualmente desplegadas, con cerca de 2.100 en estado de alerta.

Los expertos alertan de que este panorama eleva los riesgos de proliferación y de tensión internacional, especialmente en un contexto en el que la vigilancia y los mecanismos de control quedan debilitados. La ausencia de un acuerdo obliga a un mayor seguimiento internacional y a la cooperación entre potencias para evitar escaladas accidentales.

Estados Unidos y Rusia: los gigantes nucleares

Estados Unidos cuenta con 1.770 ojivas desplegadas y 1.930 almacenadas, con un total de armas nucleares que llega a 3.700. Incluyendo las retiradas, su inventario supera las 5.100 unidades. La historia estadounidense incluye más de 1.000 pruebas nucleares y los ataques de Hiroshima y Nagasaki, los únicos casos de uso de bombas atómicas contra población civil

Rusia lidera el mundo con 1.718 cabezas nucleares desplegadas y 2.591 almacenadas, sumando un total de 5.459 unidades. Las conversaciones con los Estados Unidos para limitar armas nucleares se remontan a los años sesenta y culminaron con el primer tratado SALT-1 en 1976. Desde 1957, Rusia ha realizado más de 200 pruebas nucleares.

Esta concentración de poder nuclear entre dos potencias obliga a la comunidad internacional a prestar especial atención a los mecanismos de seguridad y a posibles escenarios de conflicto, más aún cuando el control de las armas estratégicas deja de depender de un acuerdo formal

El resto del mundo nuclear

El Reino Unido posee 120 ojivas desplegadas y 105 almacenadas, principalmente en submarinos clase Trident y Vanguard. Francia cuenta con 280 desplegadas y 10 almacenadas, siendo el único país de la Unión Europea con arsenal nuclear. La China tiene 24 cabezas desplegadas y 576 almacenadas, mientras que India, Pakistán, Corea del Norte e Israel mantienen únicamente datos de armas almacenadas, con 180, 170, 50 y 90 unidades respectivamente.

Algunos de estos países no han firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), como India, Pakistán e Israel, lo que dificulta la supervisión internacional. Corea del Norte, por su parte, se retiró del TNP en 2003 después de haberse adherido en 1985.

Todo junto dibuja un panorama global complejo, en que el control nuclear queda fragmentado y la seguridad depende tanto de la diplomacia como del refuerzo de mecanismos de transparencia. El fin del START III marca, sin duda, una etapa en que la vigilancia y el análisis estratégico serán más importantes que nunca.