Esta noche los jefes de estado y de gobierno de la Unión Europea se han reunido para ratificar el acuerdo con Turquía que tiene que permitir deportar refugiados en aquel país. Los 28 ya alcanzaron un preacuerdo para deportar a los refugiados el pasado 7 de marzo, pero en aquel momento, las trabas que pusieron algunos estados como Hungría, u otros países del este, impidieron firmar definitivamente el acuerdo.
Diez días más tarde, lo que podría haber sido un trámite se ha acabado convirtiendo en una nueva jornada de largas reuniones de alto nivel. El pacto ha encendido todas las alarmas de las organizaciones humanitarias y de varios grupos que defienden los derechos humanos. Además, otros estados, como España, se han sumado ahora a la lista de los que llegan a la cumbre con una posición mucho más critica que a principios de marzo. Mariano Rajoy asiste a la cumbre con una posición consensuada por todos los grupos del Congreso.
Buscan el encaje legal
La reunión de hoy en Bruselas tiene que servir para encontrar el encaje legal de este pacto, y encontrar la manera de poder llevar a cabo las deportaciones de acuerdo con la ley. Los 28 podrían alegar que como la legislación internacional dice que toda persona que huye de un conflicto tiene que pedir asilo al primer país seguro que pisa, y este es Turquía, los refugiados se podrían quedar allí. Este, sin embargo, sería un punto conflictivo, ya que para llevarlo a términos, la UE tendría que declarar Turquía 'un país seguro'.
Además de la legalidad, la UE se tiene que poner de acuerdo en dos puntos más. En primer lugar, se tendrán que tener muy en cuenta las concesiones que se puedan dar en Turquía, ya que Chipre se podría plantear vetar el acuerdo, a causa de las disputas que tienen los dos países. El otro punto a debate es la fecha en que se hará efectivo. Se quiere evitar dar demasiado tiempo por no generar un 'efecto llamamiento' y que se produzca una oleada masiva de refugiados, pero si la fecha fuera demasiado próxima, podría ser que no estuvieran todos los protocolos preparados.
¿Cuál era el preacuerdo?
"Los días de inmigración irregular hacia Europa han acabado". Éstas eran las palabras del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que confirmaban un pacto entre los jefes de estado y de Gobierno de la Unión, donde se comprometían a colaborar con Turquía para rebajar los flujos de inmigrantes hacia la UE.
El preacuerdo firmado por los 28 aseguraba que todos aquellos que llegaran a las costas griegas de manera ilegal serían automáticamente devueltos en Turquía. Como contraprestación, la Unión Europea se comprometía a dar a Ankara 3.000 millones de euros para mantener un asilo de refugiados en este país de forma legal y acordada. Es decir, los refugiados se quedarían en Turquía pero sería la UE quien se haría cargo de los costes.
Además, la UE se comprometía a otros tipos de contraprestaciones, más allá de las económicas. En este sentido, el preacuerdo preveía una agilización de la liberalización de visados a los turcos que quisieran viajar al viejo continente, y también se comprometían a ayudar a Turquía en su proceso de ingreso a la Unión. Eso se haría con la apertura de hasta cinco nuevos capítulos en el proceso de adhesión de Turquía a la unión de los 28.