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El megacohete New Glenn, desarrollado por la compañía aeroespacial Blue Origin, ha explotado este viernes durante una prueba de encendido en tierra en la base espacial de Cabo Cañaveral, en Florida. El incidente se ha producido en el complejo de lanzamiento 36 de la Estación de la Fuerza Espacial de Estados Unidos y ha obligado a interrumpir los preparativos de la próxima misión de la compañía fundada por Jeff Bezos.

La empresa confirmó los hechos a través de las redes sociales, donde explicó que el vehículo sufrió una "anomalía" durante una prueba técnica rutinaria antes de su despegue. Las imágenes difundidas en internet muestran una gran explosión seguida de una intensa columna de humo y llamas visibles desde varios puntos cercanos a la instalación.

A pesar de la espectacularidad del accidente, Blue Origin aseguró que no ha habido heridos. El mismo Jeff Bezos publicó un mensaje poco después de la explosión afirmando que todo el personal había sido localizado y se encontraba fuera de peligro. El empresario estadounidense también reconoció que aún es demasiado pronto para determinar las causas exactas del incidente, pero dejó claro que la compañía continuará apostando por el proyecto espacial.

Objetivo: que los vuelos al espacio sean habituales

"Ha sido un día muy duro, pero reconstruiremos lo que haga falta y volveremos a volar", aseguró Bezos en una publicación en las redes sociales. El fundador de Amazon, considerado una de las personas más ricas del mundo, impulsa Blue Origin desde hace años con el objetivo de convertir los vuelos espaciales en una actividad habitual y facilitar, en el futuro, la colonización del espacio.

New Glenn es el cohete más ambicioso de Blue Origin y una pieza clave en la competición privada para dominar el negocio espacial. El vehículo, de grandes dimensiones y reutilizable, está diseñado para transportar satélites y misiones comerciales al espacio, compitiendo directamente con empresas como SpaceX, de Elon Musk.

La misión prevista para este nuevo vuelo incluía el transporte de 48 satélites destinados a ampliar la constelación de banda ancha impulsada por Amazon. El proyecto forma parte de la estrategia de la multinacional para competir con Starlink, el sistema de internet por satélite desarrollado por SpaceX.

Nuevas incidencias 

No es la primera vez que el programa New Glenn sufre dificultades. Según diversos medios norteamericanos, Blue Origin ya había anunciado esta semana la reanudación de los vuelos después de un problema detectado durante una misión anterior, el pasado abril. En aquella ocasión, el propulsor principal logró aterrizar correctamente en una plataforma en el mar, pero la parte superior del cohete no pudo colocar la carga útil en una órbita segura.

El incidente actual representa un nuevo revés para la compañía en un momento de máxima competencia dentro del sector aeroespacial privado. Sin embargo, Blue Origin mantiene la voluntad de continuar desarrollando el programa y recuperar el calendario de lanzamientos previsto para los próximos meses.

Expertos del sector consideran que este tipo de pruebas forman parte del riesgo habitual en el desarrollo de nuevas tecnologías espaciales, especialmente en proyectos de gran complejidad técnica como el New Glenn. Ahora, los investigadores deberán analizar qué provocó exactamente la explosión antes de que el cohete pueda volver a despegar.