La sombra del caso Epstein es alargada, especialmente sobre la Familia Real británica por los estrechos vínculos entre el pederasta y quien fue el hijo preferido de Isabel II y ahora hermano repudiado de Carlos III, el exduque de York y expríncipe Andrés, ahora simplemente Andrew Mountbatten Windsor. A raíz de la publicación de los nuevos documentos y correos electrónicos, el escándalo que rodea al aristócrata, que estuvo detenido durante doce horas por la policía británica, se ha ido haciendo cada vez más grande. Y, aunque se han intentado aplicar medidas de contención, empieza a afectar a sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia. Ambas aparecen en los documentos, aunque no se ha podido probar que tuvieran relación directa con el magnate y sus negocios. Desde el inicio del escándalo, se han intentado mantener en un segundo plano sin demasiado éxito, con su padre en el ojo del huracán y las dudas sobre si el monarca se puede permitir mantener en el seno de la familia real a las hijas de la persona que ha puesto en una situación más que comprometida a la institución. Este fin de semana se ha hecho pública la primera repercusión para las York. La afectada es la princesa Eugenia, hija pequeña de Andrés y Sarah Ferguson.
Sin referencia a Epstein
Buena parte del trabajo de los miembros de las casas reales en general y de la británica en particular consiste en ser "patronos" de entidades de todo tipo, para atraer la atención de los medios sobre estas y promocionarlas. Entre las que correspondían a la princesa Eugenia se encontraba Anti-Slavery International, la organización benéfica que lucha contra el esclavismo más antigua del mundo. Cabe recordar que, entre los delitos federales por los cuales Jeffrey Epstein fue acusado antes de suicidarse, se encontraba el de tráfico sexual de menores. Después de seis años ejerciendo de patrona de la asociación, desde este lunes ya no aparece en el organigrama y la ONG ha tenido que emitir un comunicado: "Agradecemos profundamente a la princesa su apoyo y esperamos que continúe trabajando para erradicar la esclavitud definitivamente y conseguir la libertad para todos". En ningún momento se hace referencia al caso Epstein en el comunicado, como tampoco lo ha mencionado ninguna de las dos hermanas. Su madre, Sarah Ferguson, tenía una relación casi tan estrecha como la de su exmarido con el pederasta, y en los correos que han visto la luz en los últimos meses, se refería a él como su fiel amigo. Por ello, diferentes entidades a las cuales la exduquesa acompañaba han decidido distanciarse de ella para que su nombre no pueda manchar la organización.
Aparte de los Windsor, la otra casa real que ha quedado bien empantanada por el caso Epstein es la de Noruega, ya que el vínculo entre la princesa Mette-Marit, que ha de ser la futura reina del país como esposa del heredero Haakon, ha quedado al descubierto, con decenas de correos y fotografías. A raíz de este escándalo, la asociación Sex and Society, el centro de salud y derechos sexuales y reproductivos más importante del país, anunció que Mette-Marit había dejado de estar vinculada a la entidad.
