Se acerca el día D y la hora H. Este martes los Estados Unidos acudirán a las urnas para decidir entre Hillary Clinton y Doland Trump. Por eso, los dos candidatos aprovechan estos últimos tres días para acabar de asegurarse los votos. Ya no es tan importante convencer a los indecisos, sino asegurarse de que los suyos irán a votar. Mientras que Hillary Clinton ya se ha hecho con el voto anticipado, Trump confía en la jornada electoral y en lo que se llama 'el voto escondido' que no sale en las encuestas.
La mayoría de proyecciones dan hoy por hoy la victoria a la candidata demócrata, aunque en los últimos días el republicano había conseguido arañarle ventaja. Después de la reapertura del caso de los correos electrónicos de Clinton, cuando era secretaria de Estado, la demócrata volvió a perder apoyos –como ya había pasado cuando el FBI lo estaba investigando por primera vez– e hizo entrar pánico a las filas demócratas. Pero no sólo eso. Los mercados temen también el efecto Trump. Muestra de eso es que las bolsas mundiales –desde Tokio hasta Wall Street– han vuelto a los números rojos.
Nervios en los mercados
Es conocida la animadversión de los mercados a la incertidumbre. Como ya pasó con el Brexit, la posibilidad de que Trump pueda ser presidente de los Estados Unidos no gusta a las economías mundiales. No sólo por el carácter excéntrico que ha demostrado durante toda la campaña, también por las políticas económicas que ha prometido.
El candidato republicano se opone a los tratados de libre comercio. Durante la campaña ha asegurado que si es presidente no firmará el tratado de libre comercio con Europa, el famoso TTIP, y piensa renegociar el NAFTA -el que desde hace 20 años mantienen los Estados Unidos con Canadá y México. Según Trump, su prioridad son "los puestos de trabajo, los sueldos y la seguridad de los norteamericanos". Es en parte gracias a este discurso, que va contra la élite, que se ha llevado parte de las clases desfavorecidas del país.
Por eso los mercados van como locos a la mínima posibilidad que ven que Trump gane. También es verdad que Hillary Clinton se opone al TTIP, pero las posibilidades que cambio de opinión son más altas. Clinton representa la continuidad de Obama, aunque desde una visión más realista que la del "Yes we can" del 2008. Además, Clinton apoyaba el tratado cuando era secretaria de Estado, a pesar de retractarse en 2015 al leer un borrador porque creía que destruiría puestos de trabajo norteamericanos. De momento, pues, este tratado no cuenta ahora con los buenos ojos de Clinton, pero la demócrata no se opone a los tratados de libre comercio en sí mismos, y podría negociar cambios en el texto.
Los estados clave
Una decena de estados serán los que finalmente decidan el martes quién será el próximo presidente de los Estados Unidos, después que el candidato republicano, Donald Trump, haya reducido la ventaja de su rival, Hillary Clinton, en las encuestas de varias circunscripciones clave. En los últimos días Trump ha dado la vuelta a la media de las encuestas que realiza RealClearPolitics en Carolina del Norte y New Hampshire, a la vez que ha recortado la diferencia con la demócrata en Pensilvania y Florida.
Aunque sus opciones son más limitadas que las de Clinton, Trump podría llegar a la Casa Blanca si consigue inclinar a su favor una combinación de algunos de los diez estados competitivos el 8 de noviembre. El camino más directo sería ganando Pensilvania, Ohio, Florida, Nevada, Nuevo Hampshire, además de estados que parecen favorables a Trump a juzgar por las encuestas, como Iowa y Georgia.
Esta lista, incluidos los estados tradicionalmente republicanos, pondría a Trump por encima de los 270 de los 538 votos del sistema de Colegio Electoral necesarios para ganar las elecciones. Clinton, en cambio, tiene ventajas claras en los centros de población con más peso demográfico, como Filadelfia, Pittsburg o Harrisburg, frente la fuerte influencia republicana casi sin excepción en las zonas rurales de todo este Estado.
En el caso de no conseguir imponerse en Pensilvania el camino de Trump a los 270 votos electorales se complicaría y obligaría al magnate neoyorquino a ganar Carolina del Norte, donde las encuestas dan empate técnico; Arizona, donde el voto hispano podría inclinar el Estado al lado demócrata, aunque Trump tiene cuatro puntos de ventaja, y Maine, cuyo peso específico en las elecciones es mínimo, pero que podría ser clave este año.
Es cierto que a estas alturas, las encuestas muestran que Trump ha reducido la ventaja sobre Clinton, pero también lo es que de momento todo son especulaciones. Sólo las urnas dirán cuál de los dos candidatos ocupará a partir del 2017 el despacho oval de la Casa Blanca, y para eso todavía quedan más de 72 horas.