La propuesta de Ursula von der Leyen de incorporar a Canadá a la Unión Europea como primer miembro asociado ha topado con la oposición de Alemania, Italia y otros estados miembros, que han frenado la iniciativa ante la falta de concreción sobre sus implicaciones. La presidenta de la Comisión Europea había puesto esta posibilidad sobre la mesa en septiembre, en pleno acercamiento diplomático entre Bruselas y Ottawa a raíz de las tensiones comerciales con los Estados Unidos de Donald Trump. La idea, sin embargo, no ha convencido a varios gobiernos europeos, que han rechazado que la propuesta aparezca en la declaración final de la cumbre entre la Unión Europea y Canadá, prevista para este jueves y viernes en Montreal.
Alemania e Italia no han sido las únicas capitales que han expresado reservas ante la iniciativa de Von der Leyen. Francia y Grecia también han presionado para que se retirara cualquier referencia a la figura de miembro asociado, una exigencia que finalmente se ha impuesto en la versión de la declaración aprobada este miércoles por la tarde por los estados miembros. Según han explicado a la ACN fuentes de varios gobiernos europeos, el principal obstáculo es la falta de una definición precisa de este estatus y de las consecuencias que comportaría tanto para Canadá como para la propia Unión Europea.
Las capitales discrepantes consideran que, antes de ofrecer una fórmula de integración sin precedentes, es necesario abrir un debate sobre su alcance y las obligaciones que podría generar. Sin embargo, las mismas fuentes insisten en que el bloqueo no debe interpretarse como un rechazo al acercamiento con Ottawa, sino como una demanda de aclaraciones previas.
Cumbre UE - Canadá
La cumbre de Montreal reunirá a los principales responsables políticos de la Unión Europea y de Canadá en una cita que coincide con el décimo aniversario de la firma del Acuerdo de Asociación Estratégica. Será el 21º encuentro de este tipo y contará con la participación de la presidenta Von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el primer ministro canadiense, Mark Carney, acompañados de comisarios europeos y ministros canadienses. A pesar de las discrepancias sobre la figura de miembro asociado, Bruselas mantiene la ambición de establecer con Ottawa una relación más profunda que cualquier otra asociación desarrollada hasta ahora con un país de fuera de la UE.
Dear @MarkJCarney we want to bring the relationship with Canada to the highest level possible. I would like to work with you on opening the door for Canada to being the first associate member of the EU. And create a common prosperity and economic security space. https://t.co/GqIjGBz6aY
— Ursula von der Leyen (@vonderleyen) September 16, 2026
"Queremos crear más prosperidad a ambos lados del Atlántico y conseguir más seguridad para todos", señalan fuentes diplomáticas. El acercamiento también tiene una dimensión económica importante: según la Comisión Europea, los intercambios comerciales entre ambas partes han crecido un 80% durante la última década, en un periodo marcado por la entrada en vigor, en 2017, del acuerdo de libre comercio CETA.