La primera ministra de Letonia, Evika Siliņa, ha presentado la dimisión en medio de una fuerte crisis política desencadenada por el impacto en territorio letón de drones ucranianos desviados, según Kiev, por interferencias electrónicas rusas. El incidente ha tenido consecuencias inmediatas en la estabilidad del gobierno y ha precipitado la ruptura de la coalición, en un momento especialmente delicado, a solo cinco meses de las elecciones legislativas previstas para octubre.

En un comunicado difundido en las redes sociales, Siliņa ha justificado su decisión como un acto de responsabilidad ante la situación del país. “Hoy he tomado una decisión difícil, pero honesta: dimitir del cargo de primera ministra”, ha afirmado. La dirigente ha insistido en que su prioridad siempre ha sido “el bienestar y la seguridad de la gente de Letonia” y ha remarcado que “los partidos y las coaliciones cambian, pero Letonia permanece”.

Una crisis agravada

La crisis se ha agravado en las últimas semanas por las tensiones dentro de la coalición de gobierno, formada por Nueva Unidad —el partido de Siliņa—, la Unión de Verdes y Campesinos (ZZS) y Progresistas. La salida de este último socio ha hecho perder la mayoría parlamentaria al ejecutivo y ha acelerado su caída. Todo apunta ahora al inicio de un proceso de consultas para formar un nuevo gobierno en un contexto de incertidumbre política creciente.

Siliņa ha denunciado en su mensaje que “la envidia política y los intereses estrechos de los partidos han pasado por delante de la responsabilidad”. También ha criticado la gestión interna de la crisis en torno al Ministerio de Defensa, después de la dimisión de su titular a raíz del mismo conflicto político. Según la ya ex-primera ministra, ante la necesidad de encontrar una salida estable, “los charlatanes políticos eligieron no una solución, sino una crisis”.

Durante su intervención, Siliņa ha defendido su acción de gobierno y ha remarcado el esfuerzo por mantener la estabilidad en un ejecutivo formado por fuerzas muy diversas. “Encabecé este gobierno porque la gente necesitaba estabilidad. Mantuve unidas fuerzas políticas muy diferentes porque mi tarea era garantizar el avance del país”, ha explicado. Y ha concluido con un mensaje con tono personal: “Me retiro, pero no me rindo. No me voy.”

El incidente que ha acabado desencadenando la crisis política se produjo cuando varios drones, presuntamente ucranianos, pero desviados por interferencias rusas según la versión de Kyiv, impactaron en territorio letón. El hecho abrió un debate sobre la seguridad del país y su vulnerabilidad ante la extensión del conflicto en Ucrania.

Con la dimisión de Siliņa, Letonia entra ahora en una nueva fase de incertidumbre política a las puertas de unas elecciones decisivas. El país deberá iniciar de manera inminente conversaciones para intentar formar un nuevo ejecutivo que garantice la estabilidad institucional en un contexto marcado por la presión geopolítica y la fragilidad parlamentaria.