La Fiscalía alemana ha informado hoy de que el joven germano-iraní de 18 años que el viernes mató a nueve personas en un centro comercial en Múnich estaba en tratamiento psiquiátrico por ansiedad y depresión y tenía medicamentos en casa, aunque no se sabe si los estaba tomando.

En rueda de prensa para presentar los últimos detalles de la investigación, la fiscalía ha dejado claro que no había "ninguna motivación política" tras el ataque y que no eligió a sus víctimas por nacionalidad o algún otro motivo.

Estas informaciones se suman a la conversación que el chico, Ali Sonboly, tuvo con un vecino, previo a su suicidio. De ella se desprendía que podría haber sido víctima de bullying, con frases como que "por culpa de gente como tú fui acosado durante 7 años y ahora tengo que comprar un arma para disparar", en respuesta a los gritos de "eres un trozo de mierda, uno maldito cagado".

Plan de ataque

Según se ha confirmado también hoy, el joven estaba desde el verano pasado “ocupado” planeando el ataque, y llegó a visitar el escenario de otra matanza escolar. Además, según el presidente de la Oficina de Investigación Criminal de Baviera, Robert Heimberger, dejó escrito un "manifiesto" sobre sus hechos que está siendo analizado.