El nombramiento de Leo Brent Bozell III como nuevo embajador de los Estados Unidos en Sudáfrica ha reabierto heridas históricas en un país marcado por la memoria del apartheid. Donald Trump ha escogido para el cargo a un ultraconservador que destacó en los años ochenta por oponerse a la lucha del Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) contra el régimen racista y por desacreditar a figuras como Nelson Mandela. Mientras el movimiento antiapartheid movilizaba el apoyo internacional, Bozell formaba parte de un sector de la derecha norteamericana que consideraba excesivas las presiones contra el gobierno sudafricano de entonces. Su llegada a Pretoria esta semana ha sido interpretada como un gesto que tensiona la relación con un país que construyó su democracia precisamente sobre la derrota de aquel sistema de segregación racial.

Aunque Bozell se ha hecho un nombre sobre todo dentro de la política doméstica de los Estados Unidos, su pasado vinculado al debate sobre Sudáfrica es más desconocido y, ahora, vuelve a emerger con fuerza. Trump ha apostado por un dirigente que formó parte de una coalición de al menos 34 organizaciones de derechas que rechazaban que el gobierno del apartheid abriera vías de diálogo con el ANC y que llegaban a calificarlo de “organización terrorista”. En 1987, cuando Bozell presidía el Comité Nacional de Acción Política Conservadora, formalizó aquella posición en una carta en la que proclamaba que estaba “orgulloso de convertirse en miembro de la Coalición contra el Terrorismo del ANC”. El objetivo era frenar una reunión prevista entre el secretario de Estado de Ronald Reagan, George Shultz, y el presidente del ANC Oliver Tambo; el encuentro, sin embargo, se acabó celebrando el mismo día.

El perfil de Bozell también ha reabierto polémicas mucho más recientes. En 2013, el ultraconservador volvió a cargar contra la figura de Mandela cuando se desató la ola global de homenajes por su muerte, en diciembre de aquel año. Según consta en mensajes publicados en la red social X, solo cinco días después del fallecimiento del primer presidente negro de la Sudáfrica post-apartheid, el nuevo embajador denunció a los medios que “mitifican” a Mandela y hacían una “idealización” interesada. En aquella publicación, Bozell dirigió la crítica especialmente contra el presentador Brian Williams, a quien reprochó que se sumara a una cobertura que, a su parecer, elevaba a Mandela de manera acrítica. Además,  Bozell contrapuso esta supuesta veneración con el tratamiento mediático que, según él, había recibido meses antes la muerte de Margaret Thatcher.

El aterrizaje de Bozell en Pretoria, además, se produce en plena tensión diplomática entre Washington y Sudáfrica. Las relaciones se han ido erosionando especialmente desde que, en diciembre de 2023, el gobierno sudafricano llevó a Israel ante la Corte Internacional de Justicia de la ONU, acusándolo de “actos genocidas” en la guerra en la Franja de Gaza. En este sentido, Bozell ha sido un firme defensor del gobierno israelí. También hay tensión por las acusaciones, sin pruebas, sobre un supuesto “genocidio” de granjeros blancos y una presunta discriminación generalizada del gobierno de Cyril Ramaphosa contra la comunidad blanca. Trump exhibió el pasado mayo en el despacho oval imágenes de ataques a blancos en Sudáfrica, a pesar de que algunas de las fotografías correspondían en realidad a episodios ocurridos en el Congo.
 

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Trump muestra imágenes de supuestos ataques a blancos en Sudáfrica / EFE