El preacuerdo alcanzado esta semana en los márgenes del Foro Económico Mundial de Davos entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, establece cuatro grandes ejes que afectan directamente al futuro estratégico de Groenlandia. Las negociaciones, en las que también habría participado el canciller alemán, Friedrich Merz, han sido desglosadas por medios alemanes como Der Spiegel y Welt. A pesar de la relevancia geopolítica del acuerdo, el texto no incluye –al menos por ahora– ninguna referencia a la soberanía de la isla, una línea roja que tanto Dinamarca como el gobierno autónomo groenlandés han reiterado que no están dispuestos a cruzar.

1. Retirada de la amenaza de aranceles

El primer punto del preacuerdo establece de manera genérica la retirada de la amenaza de imponer nuevos aranceles comerciales. Trump ya había avanzado que renunciaría a aplicar tasas a los ocho países europeos que, a partir del 1 de febrero, enviaron tropas a Groenlandia para participar en maniobras militares lideradas por Dinamarca. Esta decisión llega cuando los líderes de la Unión Europea tenían previsto debatir en una cumbre extraordinaria posibles respuestas a la amenaza comercial estadounidense, incluyendo el uso del llamado instrumento anticoerción –la conocida como “bazuca comercial”– y la aplicación de aranceles por valor de hasta 93.000 millones de euros a productos de EE. UU.

2. Renegociación del acuerdo militar de 1951

El segundo pilar prevé la renegociación del acuerdo sobre el estacionamiento de tropas norteamericanas en Groenlandia, vigente desde 1951 y modificado por última vez en 2004. El documento, titulado Defensa: Groenlandia, establece que la base aérea de Thule (o Pituffik), al norte de la isla, es la única zona de defensa del territorio. La nueva enmienda incluiría una cláusula específica para permitir la instalación de la denominada Cúpula Dorada, un escudo antimisiles inspirado en el modelo israelí. El proyecto, con un coste estimado de 175.000 millones de dólares, debería estar operativo antes de 2029 y protegería no solo a los Estados Unidos, sino también a Canadá, ante posibles amenazas de China y Rusia.

3. Control norteamericano de las inversiones en la isla

El tercer punto otorga al gobierno de los EUA capacidad de intervención en el control de las inversiones en Groenlandia. El objetivo es impedir que potencias competidoras como China o Rusia aseguren el acceso a recursos estratégicos del territorio. Trump ya avanzó que el preacuerdo incluirá derechos vinculados a los minerales de tierras raras presentes en la isla, un elemento clave tanto para la industria tecnológica como para la seguridad nacional.

4. Mayor compromiso europeo con la seguridad ártica

Finalmente, los estados europeos miembros de la OTAN se comprometen a reforzar de manera más clara su presencia e implicación en la seguridad de la región ártica. Esta exigencia responde al argumento de Trump sobre la presencia de barcos y submarinos chinos y rusos alrededor de Groenlandia. El presidente estadounidense ha utilizado reiteradamente este escenario para justificar que solo Estados Unidos puede garantizar la seguridad de esta “masa de hielo” clave para la defensa no solo de su país, sino –según él– de la estabilidad global.