La respuesta de la población de Groenlandia a las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posible apropiación del territorio ha tomado una forma inesperada: la burla viral en las redes sociales. En los últimos días, varios vídeos publicados en TikTok muestran a residentes groenlandeses caminando vacilantes sobre la nieve, dejándose caer al suelo o adoptando posturas que evocan imágenes habituales de personas afectadas por la crisis de los opioides en las calles de diversas ciudades norteamericanas.
Los vídeos, que acumulan cientos de miles de visualizaciones, van acompañados de mensajes irónicos como “Llevando la cultura norteamericana a Groenlandia” o “Preparándonos para la anexión”. La intención no es sutil: se trata de una crítica directa a la imagen de los Estados Unidos y, sobre todo, a las recientes insinuaciones de Trump sobre la posibilidad de tomar el control de la isla por razones de “seguridad nacional”.
Sátira de la crisis de opioides
La tendencia se ha convertido rápidamente en un fenómeno viral, con creadores de contenido recreando escenas exageradas de desorientación o colapso físico en medio de paisajes árticos inmaculados. El humor negro y la sátira visual contrastan con la gravedad del contexto político, marcado por las tensiones diplomáticas entre Washington, Copenhague y los aliados europeos. Para muchos groenlandeses, sin embargo, esta es una manera de expresar rechazo sin recurrir al discurso institucional.
Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa, tiene una población de unos 56.000 habitantes y una fuerte conciencia identitaria. A pesar de su dependencia económica de Dinamarca, el debate sobre la independencia está presente desde hace años. En este contexto, las palabras de Trump han sido percibidas como una amenaza directa a la soberanía y como una muestra de desprecio hacia la voluntad de sus habitantes.
“Nos tratan como si fuéramos un espacio vacío en un mapa, no como una sociedad con cultura y derechos”, recoge el diario The Times of India. Otros usuarios defienden que el humor es una herramienta poderosa para desactivar discursos imperialistas y poner en evidencia las contradicciones del poder estadounidense.
🤭Residents of Greenland are very enthusiastically mocking Trump
— NEXTA (@nexta_tv) January 21, 2026
In viral TikTok videos, people stagger through the snow, mimicking overdose poses familiar from footage of American streets.
“Bringing American culture to Greenland,” locals caption their videos. pic.twitter.com/oFKSmVOx9F
La burla se centra especialmente en uno de los grandes problemas sociales de los Estados Unidos: la crisis de las drogas y de los opioides, que ha dejado imágenes icónicas de personas inconscientes en las calles de ciudades como Filadelfia, San Francisco o Los Ángeles. Reproducir estas escenas en un entorno radicalmente diferente, como la nieve y el silencio del Ártico, refuerza el contraste y acentúa el mensaje crítico.
Aunque algunos usuarios norteamericanos han calificado los vídeos de ofensivos, la mayoría de las reacciones han sido de complicidad o de autocrítica. Mientras tanto, ni la Casa Blanca ni la administración danesa han hecho comentarios sobre esta oleada de sátira digital.
En un momento de creciente tensión geopolítica, los vídeos de TikTok muestran cómo las redes sociales se han convertido en un espacio clave de respuesta política y cultural. Ante las declaraciones beligerantes y las amenazas implícitas, una parte de la población de Groenlandia ha optado por una respuesta clara: reírse del poder.