Se agrava la crisis en Cuba ante el bloqueo petrolero de Estados Unidos y la caída de Nicolás Maduro al frente de Venezuela, socio estratégico. El gobierno cubano ha avisado a las aerolíneas internacionales que operan en la isla caribeña de que a partir de este lunes el país se quedará sin combustible para aviones. El mensaje oficial de las autoridades cubanas a pilotos y controladores especifica que el déficit de queroseno afecta a los principales aeropuertos del país, incluyendo el José Martí de La Habana y los de Varadero, Cienfuegos, Santa Clara, Camagüey, Cayo Coco, Holguín, Santiago y Manzanillo.
Por el momento, las aerolíneas afectadas —principalmente estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas— no han comunicado cómo van a afrontar esta situación, que podría generar alteraciones en rutas, frecuencias y horarios a corto plazo. En situaciones similares previas, las aerolíneas habían salvado el problema reacomodando sus rutas de salida de la isla con escalas extra para repostar en México o República Dominicana. De hecho, la falta de combustible para aviones no es una circunstancia nueva para el país: se ha dado de manera puntual en los últimos meses y se dio durante la década de los 90 durante el denominado como “periodo especial” tras la caída del bloque soviético.
La mayoría de vuelos que conectan la isla con el exterior enlazan con Florida, en Estados Unidos (Miami, Tampa, Fort Lauderdale), España (Madrid), Panamá (Ciudad de Panamá) y México (Ciudad de México, Mérida, Cancún). Cuba también tiene conexiones regulares con Bogotá (Colombia), Santo Domingo (República Dominicana) y Caracas (Venezuela), entre otras capitales latinoamericanas. Varios de estos países habían advertido recientemente a sus ciudadanos sobre los riesgos de viajar a Cuba en las actuales circunstancias, debido a los apagones y la escalada de tensiones con Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump. Llueve sobre mojado para el maltrecho sector turístico cubano, en crisis desde la pandemia de la COVID-19 y lastrado por las dificultades económicas del país y las sanciones estadounidenses.

Tras el golpe en Venezuela, Trump asfixia a Cuba
Trump firmó el pasado 29 de enero una orden presidencial que amenazaba con aranceles a aquellos países que suministrasen petróleo a Cuba, tras alegar que la isla era un peligro de seguridad nacional para Estados Unidos. La decisión ha supuesto aún más presión sobre la isla, poco después de que la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por orden de Trump, supusiera el corte del suministro de petróleo de ese país a Cuba. Entonces, el mandatario norteamericano instó al régimen de La Habana a negociar “antes de que sea demasiado tarde”. En este contexto, el gobierno cubano que preside Miguel Díaz-Canel ha asegurado que está abierto a un diálogo con Washington.
Cuba produce apenas un tercio de sus necesidades energéticas. Para el resto recurría a importaciones de Venezuela —que en 2025 supusieron en torno a un 30% del total— y, en menor medida, de México y Rusia. Ante la pérdida de su principal suministrador, el gobierno cubano anunció esta semana un duro plan de emergencia para tratar de subsistir: un paquete de restricciones que incluía el fin de la venta de diésel, racionamiento del combustible, la reducción de los horarios de hospitales y oficinas estatales y el cierre de algunos hoteles. Se trata de un plan de supervivencia ante el escenario de “cero petróleo”.


La isla agoniza y adopta un plan de supervivencia ante el escenario de "cero petróleo"
La situación en el país es complicada tras seis años de crisis económica y con escasez de bienes básicos como alimentos y medicinas, así como apagones cada vez más recurrentes y grandes volúmenes de población que se ven obligados a emigrar. A esto se suma esta nueva crisis energética, que ya ha paralizado del transporte público a los hospitales, de las gasolineras a las fábricas y las universidades. Los cortes eléctricos son una constante y algunas ciudades han optado por distribuir la escasa energía con apagones rotativos.
El Gobierno de México, país amigo, ha anunciado este domingo el envío de más de 814 toneladas de víveres a Cuba por barco como un símbolo de “solidaridad y ayuda humanitaria” ante la presión de Trump. Sin embargo, estos días el país centroamericano ha reconocido que ha frenado los envíos a la isla para evitar la activación de aranceles por parte de Estados Unidos. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, admitió la semana pasada que la isla llevaba desde diciembre sin recibir combustible del exterior por las presiones de EE.UU.

Díaz-Canel condena la política "agresiva y criminal"
“Es condenable que una potencia (...) asuma una política tan agresiva y tan criminal” hacia un país pequeño, afirmó Díaz-Canel en una inusual intervención televisada ante medios oficiales del país y algunos extranjeros seleccionados. El presidente cubano aseguró que el bloqueo petrolero va a tener consecuencias serias en el país, para lo que se están poniendo en marcha una serie de medidas de emergencia que van a “demandar esfuerzos”. “Es asfixiarnos completamente”, agregó. “Si no resistimos, ¿qué vamos a hacer? ¿Nos vamos a rendir?”, se preguntó Díaz-Canel.