El enfrentamiento entre Donald Trump y el papa León XIV —el primer pontífice nacido en Estados Unidos— es uno de los choques públicos más directos entre la Casa Blanca y el Vaticano y abre un nuevo frente contrario al presidente estadounidense, que acumula adversarios en su camino. Trump ha lanzado un feroz ataque retórico contra el papa, lo acusó de ser “débil ante la delincuencia” y “terrible en política exterior” en una publicación en Truth Social, y afirmó que “no era fan” del pontífice. Pero León XIV no se quedó callado y se enfrentó a Trump, recordando que el papel de la Iglesia es el de ser “voz moral en un mundo marcado por los conflictos”, que tiene la obligación moral “de ir contra la guerra” y que no tiene “miedo de la administración Trump”. Este enfrentamiento también ha tenido consecuencias para Trump en política exterior, con una escalada de reproches con su amiga Giorgia Meloni, la primera ministra italiana que se ha posicionado claramente a favor del papa. Trump ha vuelto a cargar contra el papa esta pasada noche en un mensaje en su red Truth Social. “¿Alguien puede hacer el favor de decirle al papa León que Irán ha matado al menos a 42.000 manifestantes inocentes, completamente desarmados, en los últimos dos meses, y que es inaceptable que tenga una bomba nuclear?”, ha escrito.
Un nuevo enemigo político
Los ataques de Trump contra el papa lo han identificado como un enemigo político por sus críticas a las políticas migratorias, la guerra en Irán y la condena a la declaración de que Estados Unidos podría borrar la civilización persa, o el ataque a Venezuela; y antes, pidiendo un alto el fuego inmediato en Gaza, la liberación de los rehenes y un acceso humanitario sin restricciones. El presidente ha llegado a sugerir que Provost fue elegido papa solo porque es estadounidense. “Si yo no estuviera en la Casa Blanca, León no estaría en el Vaticano”, y lo juzgó públicamente, asegurando que “no creo que esté haciendo un buen trabajo. Le gusta el crimen, supongo”. “Es una persona muy liberal, y es un hombre que no cree en poner fin a la delincuencia; es un hombre que no cree que debamos enfrentarnos a un país que quiere armas nucleares para poder hacer volar al mundo por los aires”, añadió el presidente. León no quiere un enfrentamiento abierto —“no soy un político, no quiero entrar en un debate con él”—, pero no está dispuesto a doblegarse ante las injerencias del republicano. “Continuaré hablando con firmeza contra la guerra, con la voluntad de promover la paz, el diálogo y el multilateralismo”, añadió el papa.
Críticas en el entorno católico y conservador
En medio de esta refriega dialéctica, el presidente republicano publicó una imagen ampliamente identificada como generada por inteligencia artificial en la que se le ve como una figura similar a Jesús que parece curar a un hombre, que posteriormente fue eliminada, a pesar de que defendió su publicación argumentando que creía que era él haciendo de “médico de la Cruz Roja”. Pero este gesto provocó críticas de líderes religiosos y comentaristas, incluso dentro de su propio entorno conservador. Algunos de los habituales altavoces mediáticos de Trump se revolvieron. Megan Basham, columnista del portal Daily Wire, calificó la publicación de “blasfemia escandalosa”, mientras que Isabel Brown, presentadora del mismo medio, la describió como “repugnante e inaceptable”. “Nada importa más que Jesús”, afirmó. “Esta publicación es, francamente, repugnante e inaceptable, pero también una profunda mala lectura del pueblo estadounidense, que vive un auténtico y bello resurgimiento de la fe en Cristo”. Y no era la primera vez que Trump juega a reivindicarse como representante de Dios en la tierra. El 2 de mayo de 2025, unos días antes de la elección del cardenal Robert Prevost como papa León XVI, y en pleno duelo por la muerte del papa Francisco, publicó una imagen en la que aparecía vestido de pontífice haciendo una bendición, que se justificó como una broma, pero que también generó fuertes críticas dentro del ámbito católico, y de voces conservadoras que la tildaron de falta de respeto y burla hacia el pontificado.
Un electorado de 60 millones de votantes
Pero ¿puede este enfrentamiento con el jefe de la Iglesia católica tener consecuencias electorales para Trump? León XVI es el líder de los 1.400 millones de católicos del mundo, entre ellos el vicepresidente JD Vance, que forma parte de la comunidad católica que forman alrededor de 60 millones de norteamericanos. Algunos expertos creen que este enfrentamiento, si va a más, puede pasarle factura a Trump. Los católicos representan uno de cada cuatro votantes en Estados Unidos, y su voto ha resultado decisivo en muchos casos, como en las elecciones que ganaron George W. Bush (2000 y 2004), Barack Obama (2008) y Trump (2016 y 2024). En las elecciones de 2020, el voto católico estuvo casi igualado (50% Biden / 49% Trump) y el republicano perdió a pesar de contar con casi la mitad de este voto. Pero en 2024, Trump ganó decisivamente a este grupo por un margen de entre 10 y 20 puntos, según las encuestas a pie de urna. Los datos demuestran que el 7% de los votantes católicos de Biden se pasaron a Trump en las últimas elecciones, según el Centro de Investigación Pew, que realiza un seguimiento de los patrones de votación por motivos religiosos. Aunque muchos grupos religiosos pueden experimentar cambios marginales, la mayoría se mantienen en sus respectivos bloques partidistas ciclo tras ciclo. Los católicos son la excepción: cambian de bando, a veces de manera drástica, y representan una parte lo suficientemente grande del electorado para decantar elecciones ajustadas. Las encuestas de Pew muestran que la aprobación de Trump entre los católicos blancos cayó del 59% en febrero de 2025 al 52% en enero de 2026. Entre los católicos hispanos, bajó del 31% al 23%.
Descenso en el apoyo a Trump
Así, los católicos constituyen el grupo más grande de votantes religiosos indecisos de Estados Unidos, según Axios, y el apoyo a Trump entre ellos ya estaba disminuyendo antes de sus últimos ataques contra su pontífice. “No se me ocurre ningún paralelismo, al menos en países occidentales de mayoría cristiana, de ataques tan directos y públicos contra el papa”, declaró a Axios Andrew Chesnut, director del departamento de estudios católicos de la Virginia Commonwealth University. Chesnut explica que está observando un descenso entre los católicos blancos, no solo entre los latinos, ya que muchos interpretan el ataque frontal de Trump como “un ataque a su religión”. El hecho de que León sea el primer pontífice norteamericano intensifica el sentimiento de implicación personal. “Es uno de los nuestros. Es un católico norteamericano de Chicago”, sostiene Chesnut, quien destaca que ninguna voz católica destacada ha defendido públicamente los ataques de Trump contra el papa: “Todos los cardenales y obispos relevantes que se han pronunciado apoyan al papa y critican a Trump”. Otro experto, Massimo Faggioli, citado por Reuters, comparó sus comentarios con la relación de papas anteriores con los dictadores fascistas durante la Segunda Guerra Mundial. “Ni siquiera Hitler o Mussolini atacaron al papa de manera tan directa y pública”, afirmó.
