El gobierno de la ciudad japonesa de Toyoake, situada en el centro del país, ha presentado un proyecto de ley para crear una ordenanza que obligue a los residentes a limitar el uso del móvil, así como de cualquier dispositivo inteligente, a solo dos horas diarias. Se trata de una propuesta insólita que pretende prevenir problemas de salud derivados del uso excesivo de pantallas, si bien los vecinos la han recibido con fuertes críticas, según informa el medio japonés The Mainichi.
El alcalde de la ciudad, Masafumi Koki, justificó que la medida no pretende limitar “los derechos de sus residentes ni imponer deberes”, sino que debe entenderse “como una oportunidad para que cada familia reflexione y hable sobre el tiempo que dedica a los teléfonos inteligentes, así como sobre la hora del día a la que se utilizan los dispositivos”.
Según el mismo medio, el municipio, de cerca de 70.000 habitantes, considera que el uso excesivo de teléfonos inteligentes tiene un impacto negativo en diferentes grupos de edad, que los utilizan sobre todo en el tiempo libre. Por eso, después de analizar datos facilitados por el Ministerio de Salud japonés, ha decidido establecer una pauta con un tiempo máximo recomendado de uso de dos horas.
¿Qué dice el proyecto de ley?
En concreto, el proyecto de ley propone que los niños de escuela primaria solo puedan utilizar el móvil hasta las 21.00 horas, mientras que en el caso de los estudiantes de secundaria y los adultos se permitiría hasta las 22.00 horas. “Hemos detectado que incluso muchos adultos sacrifican horas de sueño y de comunicación familiar para utilizar el móvil”, explicó Koki. Y añadió: “Escogimos la fórmula de una ordenanza como mensaje especial para que los residentes se tomen este tema en serio”.
Esta sería una medida pionera en Japón, aunque no implicaría ninguna sanción. De momento, el ayuntamiento de Toyoake, en la prefectura de Aichi, ha presentado la iniciativa el primer día de la reunión ordinaria de la asamblea de septiembre, pero no será hasta el 22 de septiembre cuando se vote, en el último día de la sesión. “Quiero explicar detalladamente la ordenanza y estudiar posibles enmiendas basadas en el debate parlamentario”, señaló el alcalde tras la avalancha de quejas recibidas.
Críticas contra la medida
Entre el 21 y el 25 de agosto, la administración municipal recibió un total de 83 llamadas telefónicas y 44 correos electrónicos sobre el proyecto. Según The Mainichi, cerca del 80% de los mensajes eran contrarios a la propuesta, y muchos ciudadanos alertaban de que la iniciativa podría vulnerar su privacidad y libertad individual.