No hay duda de que China, tecnológicamente, está a años luz de cualquier otro país del mundo. Y si aún quedaba alguna duda, en la gala del Festival de Primavera de la televisión central china nos lo han vuelto a demostrar, convirtiéndola en un gran escaparate del potencial tecnológico del país. El espectáculo, emitido el lunes para celebrar el Año Nuevo chino, duró cuatro horas y media, incluyó una cincuentena de actuaciones y reunió a más de 670 millones de espectadores en directo solo en China. Entre números musicales y actuaciones tradicionales, el momento más comentado han sido las exhibiciones de grupos de robots humanoides que se han movido con una fluidez sorprendente. Han hecho acrobacias, han practicado artes marciales e incluso han bailado breakdance con una destreza impresionante que contrasta con los movimientos mucho más rígidos que mostraban hace solo un año.
En la gala anterior ya destacó una generación previa de robots de la empresa china Unitree Robotics. Pero en esta edición la evolución ha sido muy notable. En vídeos difundidos en las redes sociales se puede comparar fácilmente el cambio: de los movimientos claramente “robóticos” del año pasado a una movilidad mucho más natural este lunes. Unitree ha celebrado el hito asegurando que “decenas de robots G1 han conseguido la primera actuación de kungfu, superando los límites del movimiento y estableciendo múltiples primicias mundiales”. Los robots de esta empresa no han sido los únicos protagonistas. También han participado en el espectáculo dispositivos desarrollados por las compañías chinas Galbot, Noetix y MagicLab. Las cuatro firmas forman parte del grupo puntero en la carrera global por la robótica humanoide.
Desde hace décadas, el régimen comunista utiliza esta gala anual como plataforma de proyección nacional, combinando contenidos de exaltación identitaria con demostraciones de capacidad tecnológica. Para las empresas participantes, la aparición en este escenario suele traducirse en más visibilidad ante inversores, acceso ampliado al mercado y, a menudo, contratos gubernamentales.
Unos robots poco útiles
El mercado, sin embargo, todavía es incipiente. En 2025 se vendieron 13.000 unidades en todo el mundo, el 90% fabricadas por empresas chinas, y las previsiones apuntan a que la cifra podría duplicarse este año. A pesar de los avances espectaculares, prácticamente a la altura de la ciencia ficción, también crecen los interrogantes sobre las aplicaciones menos festivas de esta tecnología, especialmente en el ámbito militar.
