Desde la disolución de la Unión Soviética, el año 1991, solo ha habido tres presidentes en la Federación Rusa: Borís Yeltsin, Vladímir Putin y Dmitri Medvédev. Putin ha estado en el poder desde el año 2000, sea como presidente o como primer ministro. El año 2020, además, se aprobó una enmienda constitucional que permite a Putin mantenerse en el poder hasta el año 2036.

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Es difícil determinar con precisión cuál es el apoyo real a Putin porque las elecciones y las encuestas no siempre son transparentes y pueden estar sujetos a manipulación. A pesar de todo, algunas encuestas constatan que los apoyos a Putin acostumbran a ser altos, entre el 60 y el 70%.

Hay, sin embargo, muchos factores que influyen en esta alta popularidad. Y es que el gobierno ruso ejerce un fuerte control sobre los medios de comunicación y la sociedad civil. Además, la oposición política es casi inexistente por la represión y las limitaciones. Un hecho que, claro está, puede influir en la percepción política y pública. Otros expertos han dicho a lo largo de los años que el apoyo a Putin también se debe en gran parte a la falta de alternativas políticas viables y también a la ausencia de un verdadero debate político al país.

¿Cómo funciona la propaganda de Putin?

La propaganda rusa fuera de Moscú funciona de la misma manera que dentro de la capital: todo está controlado por el estado y ofrece mensajes tranquilizadores que los líderes de Rusia tienen el control de todos los asuntos", detalla en conversación con ElNacional.cat Stephen Norris, director del Centro Havighurst de Estudios Rusos y Postsoviéticos de la Universidad de Miami. "El sistema Putinista ha cerrado con éxito medios de comunicación y ha aumentado los medios y mecanismos de propaganda durante los últimos 10 años". Destaca, sin embargo, que no se sabe a ciencia cierta hasta qué punto un "ciudadano ruso normal cree, aunque insiste en que "el mensaje es constante y coherente y hay pocas fuentes externas para contrarrestarlo".

"Se tiene que tener en cuenta que no es fácil valorar el apoyo de Putin y tampoco la calidad de estos", expone Miguel Vázquez Liñan, experto en propaganda rusa y Coordinador al Grupo de investigación en Memoria Histórica y Comunicación y profesor de la Universidad de Sevilla. "Tiene sentido recordar que los apoyos que pueda tener, puede ser que los tenga solo porque está en el poder, es decir, son apoyos, pero puede haber gente no dispuesta a dar la cara por él".

El apoyo de Putin a las zonas remotas del país

Rusia tiene un total de 17,1 millones de kilómetros cuadrados y consecuentemente, tiene zonas muy remotas dentro de su territorio. Precisamente, estas zonas remotas es donde Putin tiene más apoyos. Eso se debe en gran parte a la percepción que el gobierno central de Moscú está distante y desconectado de las necesidades y preocupaciones de las regiones más alejadas.

Además, precisamente en estas regiones es donde hay una dependencia del gobierno central más importante en términos de recursos, infraestructura y trabajo. Un hecho que podría implicar una lealtad crucial cabe en el gobierno. También es importante tener en cuenta que la propaganda estatal y los medios de comunicación controlados por el gobierno son muy influyentes en las regiones más remotas. De esta manera, pueden contribuir a una imagen mejorada y positiva de Putin y su gobierno.

"Fuera de Moscú, este mensaje es todavía más significativo: la televisión domina y en la televisión los rusos ven de todo sobre el régimen neonazi de Ucrania, la nefasta vida en Occidente y la OTAN y los supuestos horrores que se encuentran a los hablantes de ruso en Ucrania," comenta Norris. "Las encuestas, que se tienen que coger con pinzas, indican que el apoyo a la guerra de Putin sigue siendo fuerte, por lo tanto, el Kremlin se puede sentir seguro de continuar".

En esta misma línea, Vázquez Liñan constata que "en las provincias hay menos tejido asociativo y organizaciones no gubernamentales. Hay también una cuestión demográfica, es decir, la media de edad es de mayores de 55 años, los jóvenes están en las ciudades y hay que insistir en que son los jóvenes los que se movilizan más. Estos adultos, porque Rusia tiene una población envejecida, se informan mayoritariamente a través de la televisión y, por aquí, ha circulado mucha propaganda en los últimos 23 años".

Así, destaca que la movilización también podría haber afectado menos en estas zonas porque la población es menos joven. Ahora bien, también abre una caja de Pandora. Y es que para muchos jóvenes de provincia, la única manera de ascender socialmente es apuntarse a la guerra, alistarse al ejército. "Durante los años de Putin y también de Yeltsin la brecha y la diferencia entre la vida en las grandes ciudades y en las provincias ha aumentado exponencialmente. En las provincias, ascender es muy complicado".

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Ahora bien, el investigador de la Universidad de Miami también aporta un dato contundente, y es que "hay indicios que en regiones donde la movilización ha sido alta, no dan tanto apoyo a la guerra como antes: cuando la guerra se hace más real, el apoyo disminuye". Vázquez Liñan, sin embargo, comenta que a priori es algo difícil. "Chocaría al principio porque precisamente estas zonas remotas no destacan por su tejido asociativo. No hay organizaciones, hoy por hoy, que pudieran canalizar eso".

"Un punto importante son también los niveles educativos y las diferencias culturales entre las grandes ciudades y las provincias", continúa. "Me he cansado estos últimos días de ver repetidamente un anuncio donde un hombre explicaba que se había muerto su hijo a la guerra y que había recibido una compensación. Y que con esta compensación se había comprado un coche. El coche en el cual había soñado toda la vida. Se tiene que entender que son mundo radicalmente diferentes, la noticia era con la compra del coche, no con la muerte del hijo".

Factores que influyen en el apoyo de Putin

La propaganda estatal es más influyente en las zonas remotas del país porque hay un menor acceso a fuentes de información alternativas. Las regiones más remotas tienen menos disponibilidad de medios de comunicación independientes y también menos acceso a internet. Eso quiere decir que los ciudadanos pueden estar más expuestos a la propaganda estatal y, por lo tanto, acceder a alternativas es complicado.

Además, estas zonas tienen una mayor dependencia del gobierno central en términos de recursos y trabajo. En consecuencia, la población puede ser mucho más susceptible. En zonas remotas, la diversidad de opiniones es menor y también hay menos grupos de la sociedad civil, eso quiere decir que hay menos alternativas y críticas en el gobierno.

El profesor de la Universidad de Sevilla constata que esta situación propagandística podría revertirse, pero no será fácil. "Hay muy pocas opciones y todas pasan porque a Rusia le vayan muy mal las cosas". "Si empiezan a pasar cosas, si hay rumores y la guerra pasa y entra en Rusia, la población puede empezar a pensar que cuando les tocará a ellos también. Y eso podría estar cambiando. Si a Rusia le va mal, la situación podría cambiar. Solo pasaría si los rusos sienten que están perdiendo". En este sentido, Bakhmut podría ser importante, pero no suficiente. Ahora bien, la batalla es importante porque cada día está a los medios de comunicación. Podría ser una vez dura", concluye.

 

 

Imagen principal: el presidente ruso, Vladímir Putin, mantiene una reunión en el Kremlin / Efe