Ámsterdam se ha convertido en la primera capital del mundo que prohíbe la publicidad de productos cárnicos en espacios públicos. La medida forma parte de una política destinada a fomentar dietas más saludables y sostenibles, con el objetivo de que en 2050 la dieta de sus ciudadanos sea un 50 % vegetal.
La prohibición afecta principalmente vallas publicitarias y marquesinas de autobús, pero no limita la publicidad en establecimientos comerciales, que podrán continuar anunciando sus productos dentro de su local. Además de la carne, la normativa también incluye la restricción de publicidad de combustibles fósiles, vuelos, cruceros y coches de gasolina.
Joey Cramer, director de ProVeg Países Bajos, una organización internacional dedicada a la conciencia alimentaria, ha señalado que “la mayoría de las emisiones de carbono del sistema alimentario provienen de la producción de carne, de modo que tiene sentido que Ámsterdam restrinja la publicidad de la carne como parte de su estrategia para promover un cambio en el sistema alimentario”. Verònica Larco, directora de comunicación de ProVeg España, ha destacado que la medida es “un precedente importante que muestra cómo las políticas públicas pueden apoyar objetivos climáticos y de salud a corto y largo plazo”.
Según Larco, los datos científicos avalan esta iniciativa: los alimentos de origen animal generan aproximadamente el doble de gases de efecto invernadero que los alimentos de origen vegetal. La normativa fue aprobada por el consejo municipal de Ámsterdam con 27 de los 45 escaños, a partir de un proyecto de ley conjunto del Partido por los Animales y el Partido Verde/Izquierda, y entrará en vigor el 1 de mayo.
Esta medida se enmarca en un contexto en el que los consumidores neerlandeses muestran cada vez más interés por una alimentación basada en plantas. Actualmente, el 60 % de la proteína consumida en los Países Bajos es de origen animal, muy lejos del 40 % recomendado por el Consejo de Salud neerlandés, que sugiere un 60 % de proteína vegetal y un 40 % animal.
Otras iniciativas similares
Ámsterdam no es la primera ciudad neerlandesa en adoptar este tipo de regulación. En 2022, Haarlem se convirtió en la primera ciudad no capital del mundo en prohibir la publicidad de carne en espacios públicos, dentro de una iniciativa más amplia para reducir anuncios de productos que contribuyen a la contaminación por emisiones de nitrógeno. Otras ciudades, como La Haya, Utrecht, Delft, Nimega, Bloemendaal y Zwolle, han seguido iniciativas similares.
Un tribunal holandés avaló en 2025 la prohibición de La Haya tras las impugnaciones de la industria, estableciendo un precedente legal que permite a otros municipios implementar restricciones similares. Sin embargo, la ministra de Clima, Sophie Hermans, se ha mostrado contraria a una normativa nacional, defendiendo la acción a nivel local
El impacto ambiental de la carne
La producción de carne contribuye de manera significativa al cambio climático, principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la digestión del ganado y de los estiércoles, así como por la deforestación necesaria para el pastoreo, que libera dióxido de carbono. Esta medida de Ámsterdam se enmarca dentro de una tendencia creciente en los Países Bajos hacia políticas alimentarias más sostenibles, situando al país como pionero en regulación publicitaria con fines climáticos.
Con esta iniciativa, Ámsterdam no solo busca reducir el impacto ambiental del consumo de carne, sino también fomentar cambios en los hábitos alimentarios de la población hacia dietas más saludables y basadas en plantas