Agentes federales de Estados Unidos han registrado este lunes el domicilio de Ilhan Omar, situado en el área de Washington, en cumplimiento de una orden judicial emitida pocas semanas antes de las elecciones de mitad de mandato. La congresista demócrata de Minnesota, de origen somalí y objeto reiterado de los ataques de Donald Trump, busca revalidar el escaño por el quinto distrito del estado. La actuación del Departamento de Justicia llega, además, cuando el proceso electoral ya está en marcha en Minnesota, con más de 127.000 personas que han ejercido el voto anticipado.
Cabe decir que una operación de registro de esta envergadura contra una candidata a un cargo público tan cerca de unas elecciones es poco habitual. Además, todavía se desconoce el objeto de las indagaciones del Departamento de Justicia ni qué hechos se están investigando. En este contexto, Omar ha reaccionado a la operación con un mensaje en la red social X en el que acusa a la administración Trump de utilizar las instituciones federales contra adversarios políticos. "Esto forma parte de un intento de perseguir a rivales políticos y usar las fuerzas federales del orden como arma", ha denunciado. La congresista también ha recordado que "durante diez años", el republicano la ha difamado "con mentiras infundadas y campañas de desprestigio" y ha definido el registro como "la escalada más reciente" de lo que considera una "campaña de intimidación política" impulsada desde el Despacho Oval.
I’m ok. Make no mistake: this is an attempt to target political enemies and weaponize federal law enforcement. For ten years, Trump has targeted me with baseless lies and smear campaigns. This is just the latest escalation in his campaign of political intimidation. I will not be silenced.
— Ilhan Omar (@IlhanMN) October 12, 2026
Aunque las autoridades todavía no han explicado públicamente qué ha motivado el registro, miembros de la administración Trump ya habían avanzado que Omar estaba bajo investigación. El responsable de la política fronteriza de la Casa Blanca, Tom Homan, había asegurado el mes pasado a Fox News que "están pasando cosas" relacionadas con la congresista demócrata, advirtiendo que no podía concretar los detalles. Este mismo lunes, después del registro, el zar de la frontera ha confirmado su ejecución, pero ha vuelto a evitar cualquier precisión sobre el contenido de las diligencias. "En cuanto a los detalles específicos de la investigación, creo que lo tengo que dejar en manos de Todd Blanche o Markwayne Mullin", ha afirmado, antes de añadir que no quería "adelantarse a sus comentarios sobre una investigación en curso".
Omar nació en Somalia y creció durante los años más duros de la guerra civil en el país del Cuerno de África. Cuando era adolescente, huyó a Estados Unidos, donde más tarde obtuvo la ciudadanía estadounidense. Elegida por primera vez al Congreso en 2018, pasó a formar parte de The Squad, el grupo de congresistas mujeres identificadas con el ala más progresista del Partido Demócrata.

Desde su llegada a Washington, Omar ha sido objeto de numerosos ataques, algunos de carácter racista, también por parte de Trump, que el año pasado la calificó de "basura" y afirmó que los somalíes deberían "volver al lugar de donde vinieron". La tensión también se ha trasladado a su distrito de Minnesota, que a principios de este año fue escenario de una amplia operación de aplicación de las leyes migratorias. El despliegue provocó enfrentamientos violentos entre manifestantes y agentes de inmigración y acabó con la muerte a tiros de dos ciudadanos estadounidenses que protestaban contra la presencia de efectivos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE).
Las sospechas que rodean a Omar han sido alimentadas también por altos responsables de la Casa Blanca, entre los que se encuentra Markwayne Mullin, que la han acusado de haberse casado con su hermano con el objetivo de facilitarle la entrada en Estados Unidos, una afirmación para la que no han aportado pruebas. Homan ya abordó esta cuestión el mes pasado en Fox News y advirtió de que, si "alguien cometió una infracción migratoria, fraude matrimonial o algo por el estilo", el hecho de ser miembro del Congreso no le eximía de una eventual investigación porque "nadie está por encima de la ley". Preguntado entonces directamente sobre si existían diligencias abiertas contra la congresista, el responsable de política fronteriza acabó admitiendo que el ICE estaba examinando el caso: "Sí, como dije hace meses, esto es algo que se ha informado y que hay que investigar".