En Catalunya hay 12 denominaciones de origen y hace meses que hablamos de cada una de ellas. Estamos llegando a la recta final de estas recomendaciones y la de hoy seguro que la estabais esperando. Sólo hay dos Denominaciones de Origen Calificadas (DOCa) en toda España: La Rioja y el Priorat, que lo logró en el año 2000 por su singularidad y la calidad de sus vinos. El Priorat ha sabido posicionarse como la zona catalana más reconocida en todo el mundo, por su exclusividad, prestigio, valor de sus viñedos y el trabajo de elaboradores como Álvaro Palacios y su vino l’Ermita, con 100 puntos Parker.
Sólo 12 villas forman parte de la DOQ Priorat, con 2000 hectáreas de viñedo de poca producción, pues la mayoría son muy viejas. Gran parte de estos viñedos son plantados en vaso y en laderas de pizarra, con pendientes pronunciadas, características del terreno que dificultan su trabajo, siendo así uno de los principales motivos por los que estos vinos tienen mucho valor. Las variedades más habituales del Priorat son la garnacha tinta, la cariñena tinta y la garnacha blanca y estas tres bodegas que os proponemos hoy son anfitriones excepcionales de este territorio único de nuestro país que bien merece una visita.

Empezamos por Scala Dei, la bodega de donde salieron en 1878 las primeras botellas de vino del Priorat. Su historia se remonta a 1194, cuando los monjes que llegan de la Provenza fundan la Cartoixa d’Escaladei y en 1263 aparecen los primeros vinos. Scala Dei es historia viva de la zona, con su antigua cava del siglo XVII, y especialistas en elaborar vinos con garnacha tinta. Visitar Scala Dei y la Cartoixa son dos paradas imprescindibles.
Una visita pensada para gozar del vino con todos los sentidos, en plena conexión con el territorio
En Porrera encontramos Sangenís y Vaqué, una bodega histórica profundamente arraigada en el Priorat. Siete generaciones de la misma familia elaborando vino en el pueblo, y pioneros: en 1995 fueron la primera bodega de Porrera en embotellar sus propios vinos. Trabajan exclusivamente con viñedos propios, cultivados con criterios ecológicos, y con las variedades clásicas del Priorat que ya hemos comentado. El proyecto combina tradición y autenticidad, con vinos que van desde los más frescos a los de gran estructura, y con un valor añadido muy especial: añadas viejas extraordinarias. Visitarlos es vivir el Priorat desde dentro, con calma, historia y autenticidad.

Mas d'en Gil, en Bellmunt del Priorat, ofrece una de las experiencias más inmersivas de la zona. La visita se realiza a pie por una finca espectacular, con vistas de 360º sobre la comarca del Priorat y las Terres de l'Ebre. La bodega se sitúa en el centro de la finca, rodeada por cinco valles que aportan una gran diversidad de paisaje y suelos. Aquí la biodinámica, introducida en 2008, convive con una biodiversidad viva: fauna salvaje, insectos, pájaros y viñedo forman un ecosistema único. Una visita pensada para gozar del vino con todos los sentidos, en plena conexión con el territorio.
No dejéis pasar la oportunidad de disfrutar del siempre imponente paisaje del Priorat.