Los Pirineus son uno de los tesoros naturales de Catalunya, una de las sierras más emblemáticas que esconde parajes naturales idílicos. Una de las comarcas más singulares es la Vall d'Aran, con una lengua, clima y condiciones especiales, como también el entorno que la acompaña. Entre montañas verdes, se esconde un valle desconocido que tiene uno de los pueblos más pequeños, pero con más encanto de Catalunya. Se trata de Sant Joan de Toran, que precisamente lleva el nombre del espacio natural protegido que lo rodea. ¿Lo conoces?
Al norte del Vall d'Aran, junto a la frontera con Francia, encontramos el valle de Toran, un paraje natural muy desconocido, y que tiene una magia especial. Con la influencia del clima atlántico, esta zona de los Pirineos está llena de hayedos, robledales y abetales, que dan cobijo a especies de todo tipo, entre las cuales el oso pardo. Y, entre montañas, hay también cuatro localidades pobladas que se mantienen a pesar del paso del tiempo. Una de estas es San Juan de Toran, con solo tres habitantes, según datos del Idescat de 2025, que pertenece al municipio de Canejan, el más grande de la zona y que durante el siglo XX destacó por su actividad minera. Los otros dos núcleos son Porcingles y Eth Pradet.
Sant Joan de Toran destaca por su conjunto arquitectónico, una muestra de la arquitectura tradicional aranesa poco habitual en el resto de Catalunya. Y es que el pueblo, entre sus calles empedradas, tiene una docena de casas hechas de piedra con una característica propia de la zona que las diferencia: el tejado de pizarra en forma de uve baja. De hecho, Sant Joan de Toran está incluido en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya. En el municipio también encontramos el Santuario de Sant Joan Baptista, una iglesia de origen románico de una sola nave.
Más allá de la singularidad del pueblo, hay que remarcar los impresionantes paisajes de alta montaña que lo rodean, y que encontramos por toda la Vall d'Aran. Montañas cubiertas de vegetación, con bosques espesos. En el caso de Sant Joan de Toran, está enclavado dentro de un Espacio Natural Protegido, que tiene auténticos tesoros visitables como el Saut deth Pish o el Saut d'Arbaet, unos saltos de agua que te dejarán sin palabras.

La historia del valle de Toran estuvo marcada por la fuerte actividad industrial durante la primera mitad del siglo XX, tal como recoge National Geographic. Y es que allí es donde se encuentran las minas de zinc de Liat, situadas a 2.300 metros de altitud. Antes de eso, hay quien dice que el pueblo de Sant Joan de Toran era propiedad de los templarios y hospitalarios, si bien falta documentación para poder confirmarlo. La entidad quedó prácticamente despoblada justo antes de que las tropas franquistas entraran en el Valle de Arán, el año 1938, momento en que muchos de sus habitantes decidieron cruzar la frontera hacia Francia por miedo a represalias. No fue hasta los años 80 cuando se recuperó, y ahora es el hogar de tres personas, según el censo.
Cómo llegar a Sant Joan de Toran
Sant Joan de Toran se encuentra a menos de 40 minutos de Vielha, capital del Vall d'Aran. Para llegar, tienes que conducir unos 30 kilómetros por la N-230, hacia Lloc Pontaut. Por el camino pasarás por municipios como Es Bòrdes, Bossòst y Les. Cuando llegues a Puntaut te tendrás que desviar hacia la derecha, en dirección a Canejan, y coger una carretera de montaña. En invierno, tendrás que vigilar la nieve y el hielo que pueda haber acumulado la calzada. Desde Barcelona son más de 4 horas y 30 minutos. Tienes que coger la A-2 hasta Lleida y continuar por la N-230. En la misma entrada del pueblo, encontrarás un lugar donde dejar aparcado el coche.