Vicky López es una de las jugadoras jóvenes más prometedoras de todo el planeta, y con 20 años, ya es una pieza muy importante en el Barça. Ganó el Trofeo Kopa del año anterior, y también se convirtió en la futbolista más joven en marcar un gol con la selección española en un torneo, en la Eurocopa de 2025. Por fin está consiguiendo cumplir su sueño, y recoger la recompensa por los increíbles sacrificios que tuvo que realizar en el pasado.
Porque el camino de la hispano-nigeriana no ha sido fácil en absoluto. Para empezar, tuvo que dejar su casa con 16 años, cuando ingresó en la Masía, una decisión realmente complicada. Aparte, tuvo que madurar antes de lo habitual, debido a la muerte de su madre por una larga enfermedad, cuando tan solo era una niña de 12 años. Pero esto le ayudó a valorar mucho más las cosas, y a esforzarse el doble, para poder cumplir todos sus propósitos.
“Cada época tiene sus cosas malas. Yo no soy diferente a las demás, he tenido momentos malos y seguiré teniéndolos. Lo que te diferencia es cómo sales de ellos. Ahora nos exigen más, pero también tenemos la suerte de poder crecer en un ámbito más profesional. Yo me fijo en que soy una privilegiada y no tanto en la presión externa. Mis dos primeros años, incluso el tercero en el Barça, no lo pasé bien porque entrenaba con las mejores del mundo, venía de tener mucha importancia en el Madrid CFF y de golpe la dejé de tener. Lo pasé bastante mal. Del primer partido en mi primera semana de competición, que jugué con el Barça B, salí muy triste. Llamé a mi padre y le dije que por favor me quería ir a casa. Me dijo que no, me puso mano dura y me dijo que a la primera que estuviera triste no podía irme a casa, que tenía que saber reponerme en Barcelona”, comenzó explicando en una entrevista a ‘El País’.
“Poco a poco fui a mejor. Trabajé con un psicólogo que me ayudó mucho, pero sobre todo me refugiaba en mi familia y en Dios. Lo pasé bastante mal. Al irme de casa tan joven viví cosas antes, cosas que yo creo que los niños y niñas a mi edad aún no las han vivido. Me tocó adaptarme y madurar rápido”, agregó López.
La muerte de su madre, el momento que cambió la vida de Vicky para siempre
Y, lógicamente, Vicky recordó a su madre, a quien le dedica todos sus goles y sus éxitos dentro y fuera de los terrenos de juego. Sí, yo pienso cada día en no rendirme porque ella jamás lo hizo; pienso en ser la mitad de fuerte que ella. También quiero ser buena persona y recuerdo la forma en la que vivía, que siempre estaba sonriendo. Esas son las cosas de ella que más me han servido. Tengo mis momentos, a veces lloro y la echo de menos, obviamente, pero me gusta estar feliz. A ella no le gustaría verme llorando cada día”, sentenció la estrella del Barça.