Si tienes una segunda residencia, prepárate, porque tu factura de basuras puede subir incluso si generas menos residuos que en tu vivienda habitual. En muchos municipios turísticos, especialmente en la costa o en zonas de montaña, los propietarios de segundas residencias pagan una tasa más alta aunque el inmueble esté vacío la mayor parte del año. Este cambio ha generado polémica porque la tasa no se calcula por kilos de basura, sino según criterios fiscales que cada ayuntamiento establece para financiar el servicio.
El problema radica en que, aunque tu casa esté desocupada durante meses, el municipio debe mantener toda la infraestructura de limpieza y recogida. Contenedores, puntos limpios, recogida de residuos y personal no desaparecen solo porque no haya nadie generando basura. El coste del servicio es fijo y los propietarios de segundas residencias terminan pagando más, aunque produzcan mucho menos que los vecinos habituales.
La justificación de los ayuntamientos
Los ayuntamientos argumentan que el recargo se debe a varios factores. Primero, la necesidad de financiar el servicio durante todo el año, aunque la vivienda esté vacía. Segundo, los picos de población en temporada alta, las zonas turísticas multiplican su población durante las vacaciones, aumentando la presión sobre los servicios de recogida de residuos. Finalmente, algunos especialistas advierten que este recargo funciona como un instrumento recaudatorio encubierto, ya que los propietarios de segundas residencias suelen tener menos capacidad de protesta y, en muchos casos, ni siquiera residen allí de forma permanente.

El resultado es que las familias que poseen una vivienda en la playa o en la montaña verán cómo su factura de basuras sube, incluso sin generar más residuos. Algunos municipios aplican aumentos que pueden llegar a duplicar la tasa de los vecinos habituales. Esto ha provocado quejas entre los propietarios, que consideran injusto pagar más por un servicio que usan de forma mucho más limitada.
Cómo afecta a los propietarios
El impacto es especialmente relevante para quienes usan la segunda residencia solo durante unas semanas al año. Familias que pensaban que la factura sería proporcional a su consumo se encuentran con un gasto inesperado que puede superar cientos de euros anuales. Para muchos, esto supone replantearse la viabilidad de mantener la vivienda, sobre todo en contextos de subida generalizada de impuestos y costes de mantenimiento.
Así pues, si tienes una casa en la playa o planeas comprar una, conviene informarse bien sobre la tasa de basuras que aplica el municipio y sus posibles recargos. Lo que parecía un gasto menor por un inmueble de uso ocasional puede convertirse en un coste significativo, incluso superior al de la vivienda habitual, por decisiones fiscales que nada tienen que ver con la cantidad de residuos que generes.