Durante años, miles de trabajadores han asumido como algo normal perder un día festivo cuando este coincidía en sábado. Especialmente los empleados con jornada de lunes a viernes veían cómo ese día señalado en el calendario no se traducía en descanso, a diferencia de lo que ocurre cuando el festivo cae en domingo y se traslada al lunes. Esa situación, sin embargo, acaba de cambiar tras una reciente doctrina del Tribunal Supremo.

El Alto Tribunal ha zanjado una cuestión que generaba desigualdades entre trabajadores según su turno o calendario laboral. La nueva jurisprudencia establece que todos los empleados tienen derecho al mismo número de días de descanso al año, con independencia de cómo se distribuyan sus jornadas. Y eso incluye los festivos que coinciden con días libres ordinarios, como los sábados.

Festivos y descansos son derechos distintos

La clave de la sentencia está en una distinción fundamental porque los días festivos y los días de descanso semanal son derechos autónomos, no intercambiables. Así lo recuerda el Supremo al interpretar el artículo 37 del Estatuto de los Trabajadores, que establece que las fiestas laborales tienen carácter retribuido y no recuperable.

Revisión de las nóminas del trabajo. Foto: Iqbal Nuril Anwar en Pixabay

De este modo, el tribunal considera que si un festivo nacional, autonómico o local coincide con un día en el que el trabajador ya descansaba, la empresa debe compensarlo con un día libre adicional. La sentencia busca evitar lo que los jueces denominan agravios comparativos, situaciones en las que unos trabajadores disfrutan más descansos que otros.

Qué cambia para empresas y trabajadores

Esta doctrina obliga a muchas empresas a revisar sus calendarios laborales. Hasta ahora, era habitual que los festivos en sábado no se compensaran, algo que el Supremo considera contrario al espíritu de la ley laboral. A partir de ahora, si un festivo coincide con un día de libranza, deberá concederse otro día de descanso. Esto no significa que el festivo se traslade automáticamente al lunes, pero sí que el trabajador deberá disfrutar de ese día en otro momento, de acuerdo con la empresa.

Para los empleados, el cambio garantiza que nadie pierda días festivos por la simple coincidencia con su descanso semanal. Para las empresas, implica una obligación de compensación. Así pues, el Supremo marca un antes y un después en la gestión de festivos. Se acaba la pérdida silenciosa de días de descanso por caer en sábado y se refuerza el principio de igualdad entre trabajadores, con independencia de su jornada o turno. Una decisión que tendrá impacto directo en miles de calendarios laborales en toda España.