Viajar pagando menos no es una excepción para unos pocos, sino una posibilidad real para prácticamente todos los jubilados. La realidad es que existen múltiples programas, públicos y privados. que, combinados, permiten acceder a descuentos muy importantes en transporte y alojamiento.

Y es que la clave no está en un único sistema, sino en conocer todas las opciones disponibles. Desde ayudas estatales hasta tarifas especiales por edad, el abanico cubre casi el 100% de los pensionistas.

Los principales descuentos para viajar pagando menos

La realidad es que el programa más conocido es el del IMSERSO. Ofrece viajes subvencionados con precios muy por debajo del mercado. De este modo, pueden acceder pensionistas de jubilación, viudedad o incapacidad, así como mayores de 65 años, incluso si no cobran pensión. Los precios varían según destino, pero pueden arrancar en torno a los 132 euros y llegar a unos 300 o 400 euros en viajes más completos.

Imagen de archivo de dos jubilados | Cedida
Imagen de archivo de dos jubilados | Cedida

Otro punto clave es la Renfe. A través de la Tarjeta Dorada, que tiene un coste anual muy bajo, se pueden conseguir descuentos de entre el 25% y el 40% en trenes de media y larga distancia. Además, también existen rebajas en autobuses de larga distancia. Compañías como ALSA o Avanza aplican descuentos que suelen moverse entre el 20% y el 40% para mayores.

Más opciones: vuelos, comunidades y ofertas privadas

La realidad es que los descuentos no se limitan al transporte terrestre. En el caso de residentes en territorios como Canarias o Baleares, los vuelos nacionales pueden tener rebajas de hasta el 75%, algo que reduce de forma drástica el coste de viajar.

De la misma forma, muchas comunidades autónomas también ofrecen sus propios programas. Iniciativas como rutas culturales o viajes subvencionados permiten acceder a escapadas a precios reducidos con requisitos muy accesibles. Además, el sector privado también se ha adaptado. 

En muchos casos, no es necesario ser pensionista, basta con superar cierta edad, normalmente entre los 55 y 65 años. En definitiva, ningún jubilado queda fuera del sistema de descuentos para viajar. La clave está en saber qué opción se adapta mejor a cada situación. Un conjunto de ayudas y promociones que permiten seguir viajando, pero pagando mucho menos.