Los técnicos lo confirman: “Si tu nevera no enfría en verano es porque no miraste este dato al comprarla”

Cuando llega el calor, muchas personas descubren que su frigorífico tarda demasiado en recuperar la temperatura después de guardar una compra grande. La primera reacción suele ser bajar el termostato, pero el problema puede estar en una característica elegida al comprarlo: la capacidad de congelación, expresada en kilogramos por cada 24 horas.

Este dato no indica cuánto enfría la zona de la nevera ni la temperatura mínima del congelador. Señala cuántos kilos de alimentos frescos puede llevar el aparato hasta la temperatura de congelación en un día. Si introduces más cantidad de la admitida, el proceso se alarga, aumenta el trabajo del compresor y los productos ya congelados pueden calentarse temporalmente.

La cifra que aparece como kg/24 h

La capacidad figura en la ficha técnica, el manual o la base europea de productos, aunque muchos compradores solo miran litros y eficiencia energética. Un equipo marcado con 4 kg/24 h está preparado para congelar aproximadamente cuatro kilos de alimento fresco durante ese periodo bajo las condiciones utilizadas para ensayarlo. No significa que admita cuatro kilos adicionales cada pocas horas.

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En verano, la diferencia se nota más porque el aparato recibe alimentos calientes, se abre con frecuencia y trabaja rodeado por una temperatura ambiental elevada. Si se llena el congelador de golpe con carne, pescado, hielo o recipientes recién preparados, un modelo con poca capacidad tardará más en estabilizarse. La sensación será que no enfría, aunque no exista una avería.

Cómo evitar que el aparato se quede corto

Los técnicos recomiendan repartir las cargas, enfriar los alimentos en la nevera antes de congelarlos y activar la función de congelación rápida con antelación cuando el fabricante la incluya. También conviene dejar espacio para que circule el aire, no tapar las salidas interiores y evitar introducir comida todavía caliente, porque añade humedad y eleva la temperatura del compartimento.

Al comprar, hay que adaptar los kg/24 h al uso real: no necesita lo mismo quien congela pequeñas sobras que una familia que almacena compras semanales. La normativa europea define esta capacidad como la cantidad de alimento fresco congelable en 24 horas. Por eso, antes de elegir un modelo, conviene comparar esa cifra entre aparatos de tamaño similar y pensar cuánta comida fresca se congela normalmente, especialmente tras una compra grande, vacaciones o periodos de calor intenso en casa cada verano. Aun así, si también falla la zona frigorífica, deben revisarse ventilación, juntas, ajuste, clase climática y condensador.