Instalar el aire acondicionado cerca del techo es lo más habitual en la mayoría de hogares, pero eso no significa que cualquier ubicación alta vaya a funcionar bien. Los técnicos explican que el rendimiento depende también de la distribución del espacio, la distancia respecto a muebles, cortinas o paredes y la dirección en la que se impulsa el aire. Colocar la unidad demasiado pegada al techo o en una esquina mal ventilada puede reducir la circulación y obligar al aparato a trabajar más.
El aire frío tiende a descender, por eso la parte alta de la pared suele ser un buen lugar para instalar una unidad interior. Sin embargo, necesita espacio suficiente para aspirar aire, expulsarlo con fuerza y repartirlo de manera uniforme. Si queda encerrada entre obstáculos o el flujo choca inmediatamente contra una pared, una viga o un armario, la estancia puede enfriarse de forma irregular.
La altura importa menos que la circulación del aire
Uno de los errores más frecuentes es pensar que cuanto más arriba se coloque el aparato, mejor funcionará. En realidad, debe respetarse la separación recomendada por el fabricante entre la unidad, el techo y las paredes laterales. Esa distancia permite que el sistema tome aire correctamente y evita turbulencias que pueden disminuir la eficiencia.
También conviene observar hacia dónde apunta la salida. Y es que, instalar el equipo sobre una puerta o frente a un pasillo puede hacer que buena parte del aire frío se pierda hacia otras zonas poco interesantes. En cambio, orientarlo hacia el centro de la habitación favorece una distribución más equilibrada y ayuda a alcanzar antes la temperatura seleccionada sin crear rincones excesivamente fríos.
Los obstáculos pueden aumentar el consumo
Cortinas largas, estanterías altas, muebles voluminosos o falsos techos pueden bloquear parcialmente la entrada y la salida del aire. Cuando eso ocurre, el aparato tarda más en enfriar, se enciende durante más tiempo y aumenta el consumo eléctrico. Además, el sensor puede interpretar mal la temperatura real si queda expuesto a una corriente poco representativa de la verdadera temperatura.
La realidad es que una instalación correcta no consiste únicamente en colocar el aire acondicionado cerca del techo. Hay que estudiar el tamaño de la estancia, la posición de ventanas, puertas y muebles, la potencia del equipo y el recorrido del flujo. Una unidad bien dimensionada y situada en una zona despejada funcionará mejor que otra instalada más arriba, pero mal orientada. Antes de fijarla, conviene valorar la circulación del aire y seguir las distancias indicadas por el fabricante.
