Tales de Mileto dejó formulada una advertencia que conserva plena vigencia en cualquier contexto social o profesional: “Cuida tus palabras; que ellas no levanten un muro entre ti y los que contigo viven”. La sentencia, atribuida al pensador griego considerado uno de los pilares de la filosofía occidental, trasciende el ámbito moral para situarse en el terreno de la convivencia, la comunicación y la gestión de relaciones humanas.

El núcleo de la reflexión es que el lenguaje no es solo una herramienta de transmisión de información, sino un mecanismo que moldea vínculos, percepciones y dinámicas colectivas. Las palabras pueden construir espacios de entendimiento o generar barreras difíciles de revertir. La idea del muro de Tales sintetiza con precisión el efecto acumulativo de una comunicación mal gestionada.

El peso social del lenguaje

En términos contemporáneos, la advertencia de Tales encaja con principios ampliamente estudiados en disciplinas como la psicología social, la comunicación interpersonal o la resolución de conflictos. El modo en que se expresan opiniones, desacuerdos o emociones condiciona la calidad de las interacciones. No se trata solo del contenido del mensaje, sino de su tono, oportunidad y carga emocional.

comunicacion efectiva 1
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Las fricciones cotidianas en los entornos más habituales suelen escalar no por los hechos en sí, sino por la forma en que se verbalizan. Una elección inadecuada de palabras puede activar mecanismos defensivos, erosionar la confianza o amplificar conflictos latentes. La noción de levantar muros mediante el lenguaje adquiere además relevancia en la era digital. La comunicación instantánea, con frecuencia sin ningún tipo de matices no verbales, incrementa el riesgo de interpretaciones erróneas y conflictos innecesarios. La frase de Tales funciona así como un recordatorio de autocontrol comunicativo.

Una idea con vigencia transversal

Lejos de quedar confinada en el ámbito filosófico, la sentencia describe un principio operativo aplicable a cualquier estructura de convivencia. Empresas, equipos de trabajo, instituciones o núcleos familiares dependen en gran medida de la calidad del intercambio verbal. La cohesión colectiva no se sostiene únicamente sobre normas, sino sobre dinámicas comunicativas eficaces.

El planteamiento de Tales de Mileto subraya una dimensión frecuentemente subestimada: el impacto relacional del lenguaje. Cada interacción verbal contribuye, de forma casi invisible, a reforzar o debilitar la arquitectura social en la que se inserta el individuo. La advertencia, formulada hace siglos, mantiene así una sorprendente precisión analítica en la actualidad.