Levantarse de la cama o del sofá demasiado rápido puede provocar mareo, sensación de inestabilidad e incluso visión borrosa durante unos segundos. En personas mayores, este problema puede ser especialmente importante porque aumenta el riesgo de perder el equilibrio y sufrir una caída. Un gesto muy sencillo puede ayudar: incorporarse en dos tiempos, sentándose primero unos segundos antes de ponerse completamente de pie.
La razón es que, al cambiar bruscamente de posición, la presión arterial puede descender de forma temporal. El cuerpo necesita unos instantes para ajustar la circulación y mantener suficiente flujo sanguíneo hacia el cerebro. Si la persona se levanta de golpe, ese mecanismo puede no responder con la misma rapidez y aparecer el mareo.
Sentarse unos segundos antes de levantarse puede marcar la diferencia
Cuando se está tumbado, lo recomendable es incorporarse primero hasta quedar sentado en el borde de la cama. Conviene permanecer así unos segundos, mover ligeramente los pies y comprobar que no aparece sensación de inestabilidad. Solo después se debería apoyar bien los pies en el suelo y ponerse de pie de forma progresiva.

El mismo principio sirve al levantarse de una silla o un sofá. Antes de dar el primer paso, es mejor quedarse quieto un instante y comprobar que el equilibrio es estable. Parece un detalle menor, pero hacerlo siempre puede convertir este gesto en un hábito automático y reducir situaciones de riesgo.
Los mareos repetidos no deberían normalizarse
Este tipo de mareo puede relacionarse con la llamada hipotensión ortostática, que aparece cuando la presión arterial baja al cambiar de posición. La edad puede favorecerla, pero también influyen la deshidratación, algunos medicamentos, el calor o determinadas enfermedades. Por eso, levantarse más despacio puede ayudar, pero no debe utilizarse para ignorar episodios frecuentes. Si los mareos se repiten, aparecen desmayos, caídas o una sensación intensa de debilidad, conviene comentarlo con un profesional sanitario para valorar la causa.
Mantener una buena hidratación, evitar incorporarse bruscamente después de mucho tiempo tumbado y utilizar un punto de apoyo estable también puede resultar útil. Además, durante la noche es recomendable encender una luz antes de caminar si existe riesgo de inestabilidad.
En la jubilación, prevenir una caída puede depender de detalles cotidianos muy pequeños. Esperar unos segundos sentado antes de ponerse de pie no requiere esfuerzo ni equipamiento, pero da al organismo tiempo para adaptarse al cambio de postura. Un gesto sencillo que puede hacer que levantarse sea mucho más seguro.