España todavía mantiene cifras importantes en materia de desempleo, pero al mismo tiempo acumula miles de puestos de trabajo que las empresas no consiguen cubrir. El Servicio Público de Empleo Estatal confirma que el problema no es la falta de ofertas, sino un desajuste entre la formación de los candidatos y las necesidades reales del mercado laboral.
En muchos casos no se trata únicamente de salarios bajos, sino de la ausencia de perfiles adecuados. El fenómeno ya no es algo nuevo ni fuera de lo común, de hecho el propio SEPE reconoce que el desajuste entre oferta y demanda se ha convertido en un problema estructural en el empleo español.
Faltan directivos y también perfiles técnicos
Uno de los datos más llamativos del informe es que la escasez no se limita a oficios tradicionales. Entre los puestos con mayor dificultad de cobertura aparecen cargos de alta cualificación como directores financieros, directores generales, presidentes ejecutivos y responsables de recursos humanos. Es decir, también faltan perfiles directivos preparados para asumir responsabilidad efectiva.
Pero el déficit no se queda ahí. Sectores como la construcción, el turismo, la hostelería y los servicios concentran un volumen significativo de vacantes sin cubrir. En la construcción el problema es especialmente grave, ya que el 82% de las ofertas difíciles de cubrir se atribuyen a falta de formación adecuada. Además, el SEPE detecta carencias en competencias básicas. Muchas personas no acceden a estos empleos por no disponer de habilidades digitales mínimas, dominio de idiomas como el inglés o competencias transversales como gestión, comunicación o trabajo en equipo.
Un problema estructural que exige reorientar la formación
Las empresas señalan déficits formativos en áreas como contabilidad, gestión de cuentas, administración, atención al cliente, herramientas digitales de colaboración y creación de contenido digital. Son competencias que el mercado considera esenciales, pero que no están suficientemente extendidas en el mercado laboral español.
El problema se concentra con mayor intensidad en Murcia, País Vasco y Navarra, estas comunidades figuran entre las que presentan mayor proporción de vacantes difíciles de cubrir. En estas regiones, entre el 27% y el 42% de las necesidades formativas se agrupan en apenas diez ocupaciones.
El diagnóstico es que en España coexisten desempleo y vacantes sin cubrir porque las competencias no coinciden con lo que demandan las empresas. El SEPE insiste en que la solución pasa por alinear la formación con las necesidades reales del tejido productivo, reforzar habilidades digitales y mejorar la cualificación técnica y administrativa.
