La Seguridad Social ha reforzado los controles sobre los jubilados que deciden volver a trabajar sin cumplir con los requisitos legales pertinentes. Una situación que puede tener consecuencias importantes como puede ser la obligación de devolver miles de euros cobrados de forma indebida.
Y es que la normativa es clara. Con carácter general, la pensión contributiva de jubilación no es compatible con una actividad laboral si esta no se ajusta a las fórmulas previstas por la ley que permiten que sea compatible con ciertos matices.
Trabajar sin avisar puede salir muy caro
El problema surge cuando un jubilado inicia una actividad laboral y sigue cobrando la pensión sin haber comunicado ni regularizado su situación. En estos casos, la Seguridad Social considera que se han percibido cantidades indebidas.

La realidad es que esto no se trata de una simple irregularidad administrativa. Puede implicar la devolución íntegra de las cantidades cobradas durante el tiempo en el que se ha estado trabajando sin autorización. Además, en algunos casos, también pueden aplicarse recargos o sanciones, lo que incrementa todavía más el importe a devolver.
Qué opciones legales existen
Esto no significa que un jubilado no pueda trabajar. Existen fórmulas legales que permiten compatibilizar empleo y pensión, como la jubilación activa o la jubilación flexible. En estos casos, el trabajador debe comunicar su situación y cumplir con los requisitos establecidos. Por ejemplo, en la jubilación activa se puede cobrar un porcentaje de la pensión mientras se trabaja. La realidad es que el problema no es trabajar, sino hacerlo sin ajustarse a la normativa.
La Seguridad Social ha intensificado las revisiones para detectar estos casos, cruzando datos laborales y fiscales. Esto facilita identificar situaciones irregulares que antes podían pasar desapercibidas. De este modo, cada vez es más difícil mantener una actividad laboral sin que la Administración lo detecte. Así pues, los expertos insisten en la importancia de informarse antes de tomar cualquier decisión. Porque en este caso, no cumplir la norma puede acabar saliendo muy caro.