Risto Mejide ha hablado en varias ocasiones del papel que tuvieron sus padres en su formación y de una idea que considera fundamental para entender su trayectoria: no creció rodeado de grandes fortunas ni dentro de una familia empresarial. Al contrario, siempre ha presentado su origen como el de una familia de clase media en la que el principal legado no fue económico, sino educativo.
“Mis padres son de clase media: mi madre es psicóloga clínica y mi padre es médico de familia”, explicó. Para Risto, esa realidad marcó profundamente su forma de entender el esfuerzo, el trabajo y las oportunidades. No había un patrimonio empresarial detrás ni una estructura familiar que garantizara un camino profesional sencillo.
“La única gran herencia que me han dejado es la educación”
El presentador lo resume de una forma muy clara: “No eran empresarios ni tenían grandes fortunas. La única gran herencia que me han dejado es la educación, que se lo agradeceré toda la vida”. Con esa frase, Risto sitúa el valor de su familia más en las herramientas que recibió que en cualquier patrimonio material.
La educación aparece así como el elemento central de su recuerdo. No únicamente en el sentido académico, sino también como una manera de enfrentarse al trabajo, asumir responsabilidades y construir una carrera propia sin depender de una herencia económica.
Una familia alejada del mundo empresarial
La profesión de sus padres también ayuda a entender esa percepción. Su madre trabajó como psicóloga clínica y su padre como médico de familia, dos carreras vinculadas al ámbito sanitario y muy alejadas del mundo empresarial con el que posteriormente acabaría relacionándose Risto a través de la publicidad, la televisión y los medios.
Con los años, el publicista y presentador ha desarrollado una trayectoria muy diferente a la de su familia. Primero dentro de la publicidad y posteriormente como uno de los rostros más reconocibles de la televisión española. Sin embargo, cuando habla de sus orígenes no pone el foco en el éxito conseguido después, sino en aquello que considera que recibió antes de empezar.
Para Risto, la mayor ventaja que le proporcionaron sus padres fue precisamente la formación. Esa idea explica también por qué utiliza la palabra “herencia” de una manera poco convencional. No se refiere a propiedades, dinero o empresas, sino al conocimiento y a los valores adquiridos en casa. Un legado menos visible, pero que él considera mucho más determinante para todo lo que vino después.
