Quim Masferrer siempre ha estado rodeado de gente, pero tardó un tiempo en descubrir que su lugar estaba encima de un escenario. En una entrevista concedida a la SER, el presentador y actor recordó cómo una excursión escolar terminó abriéndole la puerta al mundo del teatro, aunque su camino profesional empezó por una dirección muy distinta.
“Yo estudié Turismo, pero cuando terminé la carrera me di cuenta de que en realidad quería dedicarme al teatro”, explicó. La decisión no fue sencilla de asumir en casa. Para sus padres, aquella elección suponía abandonar una trayectoria más convencional para entrar en un mundo mucho más incierto.
“Mi padre me preguntó si quería ser un payaso”
Masferrer recuerda especialmente la reacción de su padre cuando le comunicó que quería dedicarse al teatro. “Recuerdo que mi padre me preguntó si quería ser un payaso”, contó en la SER. Una frase que hoy explica con cierta distancia y sin resentimiento.

“Cosa que entiendo porque era otra época”, añadió. En aquel contexto, optar por una profesión artística podía percibirse como una decisión poco estable, especialmente después de haber terminado una carrera universitaria. La preocupación familiar tenía más que ver con la seguridad que con una oposición absoluta a su vocación.
El consejo que terminó acompañándolo en ‘El Foraster’
Con los años, la relación entre aquella primera desconfianza y su carrera cambió completamente. Su padre, que inicialmente había cuestionado que quisiera dedicarse al espectáculo, acabaría dándole uno de los consejos que Masferrer más ha valorado profesionalmente. Antes de las grabaciones de El Foraster, le dijo que debía llegar a cada lugar “con ganas de aprender y no con ganas de enseñar”. Una frase que encaja perfectamente con la esencia del programa, construido alrededor de escuchar a desconocidos, descubrir historias y dejar que sean ellos quienes expliquen cómo viven.
El consejo también resume buena parte de la forma de trabajar que ha acompañado a Masferrer. Su televisión no se basa únicamente en aparecer delante de una cámara, sino en observar, preguntar y dar protagonismo a quienes encuentra. Años después de abandonar el camino que parecía más seguro, aquella decisión de dedicarse al teatro terminó definiendo toda su vida profesional. Y la misma persona que inicialmente le preguntó si quería ser “payaso” acabaría ofreciéndole una idea que se convirtió en una de las claves de su éxito.