Escuchar una canción preferida, cantar bajo la ducha o emocionarse en un concierto son experiencias habituales para muchas personas. La música puede despertar recuerdos, provocar alegría y generar una sensación de bienestar. Sin embargo, no todo el mundo experimenta estas sensaciones. De hecho, entre un 3 y un 5% de la población sana no siente placer al escuchar música, un fenómeno conocido como anhedonia musical.
¿Qué pasa en el cerebro cuando escuchamos música?
Esta condición no implica necesariamente ningún problema para reconocer melodías, distinguir ritmos o procesar sonidos. Las personas que la presentan pueden disfrutar de otras experiencias agradables como ganar dinero en un juego, pero no experimentan la misma satisfacción con la música.
Una investigación de la UB y del IDIBELL, publicada en 2016 en la revista científica PNAS, estudió los mecanismos cerebrales que podrían explicar esta diferencia. El estudio, liderado por un equipo en el que participaba Noèlia Martínez Molina, apuntó a la conectividad entre dos áreas del cerebro. Concretamente, la corteza auditiva, que procesa las características de los sonidos, y el sistema de recompensa, relacionado con la sensación de placer. Para que una melodía resulte gratificante, estas dos regiones deben interaccionar. En las personas con anhedonia musical, esta comunicación parece menos intensa, lo que podría explicar por qué no experimentan la misma respuesta emocional.
Un estudio con 45 voluntarios
Para investigar este fenómeno, los científicos estudiaron a 45 voluntarios sanos mediante resonancia magnética funcional. Los participantes escucharon fragmentos musicales y valoraron el placer que sentían en una escala del 1 al 4. También participaron en un juego de apuestas con dinero real para comprobar cómo respondía el cerebro ante otros estímulos gratificantes.
Los resultados mostraron que las personas con anhedonia musical presentaban una actividad reducida del núcleo accumbens, una estructura cerebral importante en el sistema de recompensa, cuando escuchaban música. En cambio, la respuesta se mantenía ante otras recompensas, como ganar dinero.
¿Por qué algunas personas no se emocionan con la música?
Esta investigación sugiere que la diferencia no se encuentra necesariamente en la capacidad de escuchar o comprender la música, sino en la manera en que el cerebro transforma esta información en una sensación agradable. Aun así, los expertos continúan investigando el fenómeno. Otros factores, como la predisposición genética, determinadas lesiones cerebrales o el contexto cultural, también podrían influir en la respuesta emocional.
En cualquier caso, no experimentar placer con la música no significa necesariamente tener ningún trastorno. La manera en que cada persona vive las experiencias musicales es subjetiva y puede variar considerablemente.
