Cuidar a un familiar dependiente en casa es una de las tareas más invisibles y sacrificadas que existen. En España, miles de personas —en su mayoría hijos e hijas— dejan su empleo o reducen drásticamente su jornada para atender a padres mayores, personas con discapacidad o familiares en situación de dependencia. Lo que muchos desconocen es que existe una ayuda pública que permite que ese tiempo de cuidado cuente como años cotizados para la jubilación, sin que el cuidador tenga que pagar nada de su bolsillo. Es, probablemente, una de las prestaciones menos conocidas y más valiosas del sistema de dependencia.

Esta medida está vigente tanto en Catalunya como en el resto del país, ya que forma parte del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), regulado a nivel estatal. Su objetivo es claro: proteger a quienes cuidan, evitando que el precio de atender a un familiar sea una vejez sin derechos.

Qué es la cotización como cuidador no profesional

Cuando una persona es reconocida oficialmente como cuidador no profesional de un familiar dependiente, queda dada de alta en la Seguridad Social, aunque no reciba un salario. En este caso, es el Estado quien asume el pago íntegro de las cotizaciones, sin coste alguno para el cuidador.

cuidador
Cuidador

Esto implica varios beneficios clave. En primer lugar, ese tiempo suma años para la jubilación, exactamente igual que si se estuviera trabajando. También cuenta para otras prestaciones, como una posible incapacidad permanente o el acceso futuro a determinadas ayudas contributivas. Y lo más importante: no hay que pagar absolutamente nada, ni cuotas mensuales, ni aportaciones especiales.

A efectos legales y de cotización, es como si el cuidador estuviera trabajando, aunque su labor se realice dentro del hogar y sin remuneración económica directa.

Quién puede beneficiarse y cómo funciona

Esta ayuda está pensada principalmente para familiares que cuidan en casa, normalmente hijos que atienden a sus padres, aunque también puede aplicarse a otros vínculos familiares. El requisito fundamental es que la persona cuidada tenga reconocido un grado de dependencia y que el cuidador figure como responsable principal de su atención.

Una vez concedida la prestación por dependencia, se formaliza el alta del cuidador no profesional en la Seguridad Social. Desde ese momento, el Estado se hace cargo de todas las cotizaciones, mes a mes, mientras dure la situación de cuidado.

Cuidador anciano
Cuidador anciano

Durante años, esta medida estuvo limitada o infrautilizada, pero actualmente está plenamente activa y financiada, precisamente para corregir una injusticia histórica: que cuidar implique empobrecerse o quedarse sin pensión en el futuro.

Un derecho clave que sigue siendo desconocido

Pese a su enorme impacto, muchas personas cuidadoras no saben que existe esta posibilidad. Y eso provoca que miles de cuidadores pierdan años de cotización que podrían estar sumando legalmente. En un contexto de envejecimiento de la población y pensiones cada vez más ajustadas, esta ayuda se convierte en una herramienta esencial de protección social.

Cuidar no debería penalizar. Gracias a esta medida, cuidar también cuenta, y cuenta para algo tan importante como garantizar una jubilación digna.